Un año más, las bajas temperaturas invernales y las lluvias del mes de diciembre mantienen a cientos de pirómanos en vilo e indignados ante la falta de previsión de las autoridades. Incapaces de provocar incendios, muchos de ellos permanecen en sus casas con la mirada perdida u observando los fogones encendidos de la cocina con una lupa.

“Estas son las Navidades que nos prepara el Gobierno cada año, para eso sirven nuestros impuestos. No hay ni un sólo bosque, ni siquiera un parque de barrio, que no esté mojado o húmedo” se lamenta Antonio Martín, portavoz de la asociación Fuegos de España. El propio Martín, acompañado de decenas de amigos y simpatizantes, ha provocado una “llamarada de atención” ante el Congreso de los Diputados con el objetivo de sensibilizar a la clase política.

La portavoz del ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, ha prometido que se habilitarán polideportivos para que los pirómanos dispongan de lugares espaciosos donde quemar cosas.

“Luego la gente se queja de que en verano nos cebamos, pero es que durante el invierno no hemos podido quemar más que cuatro o cinco papeleras cuando nadie miraba”, insiste Antonio Martín.

Aunque en su comparecencia Fernández de la Vega ha argumentado que “las lluvias sirven para que crezca la vegetación que luego ustedes podrán quemar en agosto”, los pirómanos no entienden por qué se invierten millones en el acondicionamiento de pistas de esquí y en cambio se ignoran sus necesidades “que no tienen nada que ver con el ocio, sino con esa vocecita interior que nos pide que quememos el mundo”.

El portavoz de Fuegos de España ha aprovechado para recordar “que también prometieron mejorar la accesibilidad a los bosques para aquellos pirómanos con discapacidades físicas y de momento no han hecho nada. Ellos también existen y también tienen muchas ganas de quemarlo todo y durante todo el año”.