“Vivo aislado porque mi cojera es contagiosa”

LOS ALMUERZOS DE EMT

De no ser por la cojera, podría decirse que Juan Trampero, de 72 años, es un hombre elegante: viste foulard, pajarita y un largo abrigo de terciopelo. Pero basta que dé dos pasos para que se perciba el tormento de este hombre, poseedor de una de las cojeras más extrañas del mundo. Su cadera se contonea de una manera seductora y parecería que camina bailando si no fuera porque arrastra el pie izquierdo como quien tira de una pesada bola de hierro. Para compensar el peso, estira los brazos para adelante como un zombi y a cada paso los encoge de nuevo, en un gesto similar al que hacen los que practican remo. Además, el hecho de que exclame “yepa, yepa” a cada embiste aporta cierta musicalidad al conjunto y no ayuda a dignificar su estampa.

“No nací así. Lo que pasa es que durante la posguerra calcé dos zapatos de pie derecho porque eran los que les sobraban a los dos únicos amputados que había en el pueblo, que ya es mala suerte”, explica mientras da cuenta de una ensalada. “Empecé a caminar mal, como en círculos, y poco a poco fui cogiendo malos hábitos. Cuando pude comprarme mis primeros zapatos normales, ya no había nada que hacer. Tengo los huesos retorcidos. Soy como un muelle por dentro”.

Pero Trampero se ha acostumbrado a su cojera y no es su propio andar el que le inquieta, sino el de quienes lo imitan. “Creo que lo mío se debe de contagiar por el aire, soy como el origen de algún virus extraño. Y eso que a mí lo de cojear me viene de no tener dinero para zapatos. Vaya, que es muy extraño. Pero vas a los médicos y nadie se molesta en estudiarlo”, dice resignado.

El entrevistado niega rotundamente que los chavales le imiten adrede, aprovechando los defectos ajenos para burlarse del más débil. “De pequeñito era gangoso y todos los niños del colegio empezaron a hablar como yo. Dejé de hablar en voz alta y se curaron. El problema está en mí”.

Acabado el almuerzo, Juan Trampero decide volver a su casa para que la cosa no pase a mayores. Es un suplicio verlo levantarse y andar ranqueante hasta la puerta. Apenas ha avanzado unos metros cuando un adolescente se sitúa a su lado y empieza a caminar como él poniendo caras extrañas. Entonces Juan Trampero se derrumba y, llorando, le pide perdón. El adolescente, lejos de turbarse, también hace ver que se pone a llorar. Sus amigos, en una mesa cercana, ríen despreocupadamente. El llanto de Juan Trampero es tan llamativo, tan peculiar, que pronto todo el restaurante acaba imitándole.

Mientras pago la cuenta, le oigo salir entonando su característico “yepa, yepa”. Los niños, e incluso algunos clientes del establecimiento, deciden seguirle y juntos conforman una grotesca multitud que corea “yepa, yepa”. “Es como el flautista de Hamelín pero en cutre”, apunta el camarero con un deje amargo.

Restaurante “Tú y yo”.

- Ensalada de langostinos.
- Bacalao con tomate.
- Flan de huevo.

Total: 21 €.

13 Comentarios de ““Vivo aislado porque mi cojera es contagiosa””

  1. Darwan dice:

    yepaaaa, yepaaaaa!!

  2. tibur dice:

    Eso no es verdad, señor Trampero. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo…

  3. Seru Melongo dice:

    ¡¡Yepa, yepaaaaaaah!!!
    Merde, se me pegó también…

  4. Adam dice:

    Pero… ¿esto es de verdad o es de broma? Provecho locasión de saludal a toda mi familia y en especial a mi novia JENI TQM

  5. Aristype dice:

    Preparense para la ola de protestas de la Asociación Española de Zombis y Zombias (D.I.E.Z.), de la Federación Nacional de Lanzadores de Peso y Actividades Derivadas (B.O.L.A.V.A.) y de los Remeros Mancos de España (B.O.G.A.T.U.)… Me temo que va a ser feroz.

  6. Qué gran historia humana de sacrificio y cuarentena autoimpuesta. Me emociono sólo con imaginarme sus apresurados “yepa, yepa” intentando regresar a su hogar para no contagiar al mundo.
    Propongo crear una cuenta bancaria para conseguir a este prohombre todo lo que necesite para que pueda salir frecuentemente al mundo exterior y hacer una vida normal. Podríamos comenzar, por ejemplo, recaudando lo suficiente para comprar una bola de plástico transparente gigante dentro de la que pueda caminar evitando el contacto directo con la población. Eso, sin duda, le devolvería la dignidad.

  7. Bravo dice:

    Llevo como 45 minutos llorando de risa con el coment de Adam xddd (por que el coment si que es de broma espero!)

  8. Aristype dice:

    Bravo, en realidad, nunca lo sabremos. Adam es así.

  9. Joder, ahora con los cojos… como se cabreen ya podeis prepararos para correr.

  10. ponferman dice:

    Es cierto!!!

    A este hombre lo vi una vez en una tienda, e increiblemente, mi colega y yo acabamos contagiados, ademas, tuvimos efectos secundarios graves, como risa estridente imposible de parar e incontinencia urinaria.

    Pobre hombre, a ver si encuentra cura en estados unidos o por ahi cerca que saben tanto.

  11. Pedro dice:

    joder lo siento mucho que putada no puedo en este momento para mis rrisas

  12. rosa acatagliata dice:

    Pobre hombre! No se da cuenta que no contagia a nadie, en realidad se están burlando de el! Pero es que nadie se da cuenta?? A nadie le importa?

  13. ciberavalon dice:

    gangnam style!!!

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