El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha decidido declarar el Coño de la Bernarda Patrimonio de la Humanidad argumentando que “forma parte del imaginario social y cultural desde tiempos ancestrales, nos conecta con el origen mismo de la vida y, aunque es un canto al placer de la carne, transmite al mismo tiempo un respeto por lo espiritual”, en palabras de un portavoz del comité. La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha declarado que “esto no es sólo un reconocimiento al Coño de la Bernarda sino también a todos los coños de España y del mundo, porque el coño es, hoy más que nunca, un coño global”.

Este reconocimiento incide en la necesidad de mantener al Coño bernardino impoluto y preservado en un contexto en el que, en palabras de González-Sinde, “cualquier coño se compra y se vende en una sociedad alienada por el fetichismo de la mercancía”. La ministra ha aprovechado para censurar “esa desnaturalización del coño que prescinde del frondoso y natural vello en pos de un rasurado frío, geométrico y sin romanticismo”.