Rosario Magrís perdió a su esposo el pasado domingo tras años de lucha contra una enfermedad larga e incurable. Acabada la celebración del funeral, que tuvo lugar ayer por la mañana en Santander, la viuda recibió la llamada de una operadora de la compañía Vodafone, que quería ofrecerle un nuevo terminal.

“No podía creer que aquello estuviera ocurriendo, que alguien tuviera tanta sangre fría como para mofarse de mi situación. Al ver que me había quedado sin palabras, la chica tuvo la desfachatez de añadir que durante todo este tiempo de fidelidad había ganado muchos puntos y que merecía uno nuevo. Colgué y, de lo nerviosa que me puse, tiré el móvil al suelo y ahora necesitaré otro”, confiesa la afectada. Aconsejada por sus familiares y amigos, Magrís ha decidido demandar a la empresa de telefonía, que insiste, pese a todo, en que su clienta tiene derecho a disfrutar de otro terminal según la promoción vigente.

“Llaman a todas horas, sin respetar horarios, y si cuelgas insisten las veces que sea necesario. Creen que saben lo que te conviene, diseñan planes para tu vida y hasta intentan asesorarte sobre si es mejor un trío o un dúo. Lo que en un principio tendría que ser un proveedor de telefonía, ahora se inmiscuye en tu vida privada como si fuera la Iglesia Católica” explica Dacio Alonso, portavoz de la Unión de Consumidores de España.

Un responsable de Vodafone ha declarado que la empresa se hace cargo “del drama personal que la señora Magrís está viviendo, pero es nuestra obligación ofrecerle un terminal si tiene derecho a uno. Luego, si no lo quiere, no pasa nada. Sólo pedimos que nos dé una respuesta porque nosotros tenemos que dar salida a esos nuevos terminales que van apareciendo”.

Rosario Magrís ha afirmado que “me parece muy bien la labor social que quieren realizar y es verdad que durante estos años he aprendido a cuidar a un enfermo de estas características. Lo que no admito es el momento elegido para proponérmelo y las formas empleadas. Mi marido y su memoria son insustituibles y ellos no tienen derecho a meterse en estos asuntos. Que se dediquen a lo de los teléfonos, que es lo suyo. Y lo mínimo que pueden hacer es reponerme el que se me ha roto por su culpa”.