Se han vivido momentos muy tensos esta mañana en una gasolinera cercana a Lleida. Una vaca, que al parecer habÃa escapado de una granja, ha estado rondando por los alrededores de una estación de servicio durante todo el dÃa, provocando la alarma entre los trabajadores y los clientes, muchos de los cuales han preferido continuar su viaje para repostar en otra gasolinera evitando, asÃ, acercarse al rumiante.
“Estuvimos pensando en cerrar la gasolinera”, comenta uno de los encargados, “pero quisimos resistir al miedo y no darle a la vaca esa satisfacción. Visto en retrospectiva, asumimos que fue una temeridad y tendrÃamos que haber huido en cuanto la vimos en el horizonte”.
“Es cierto que no ha llegado a acercarse, pero no dejaba de mirar y nos hemos puesto muy nerviosos. No sabes qué es lo que le está pasando por la cabeza mientras te mira con esos ojos que tiene”, dice un camionero que no se atrevió a salir del pequeño supermercado de la gasolinera en cinco horas. “Es que estos animales… están mascando hierba y rumiando y no sabes por dónde te van a salir. Es muy turbador y más vale no jugársela”. Junto a él, se atrincheraron en el supermercado otras diez personas, que entraron corriendo al establecimiento cuando vieron acercarse al animal. “En una situación asÃ, la vida te pasa por delante como en un Power Point”, confesaba, aún tembloroso, otro testigo del suceso.
Al final no ha ocurrido nada pero los presentes creen que la vaca estaba retándoles y poniendo a prueba sus nervios. “Esto sólo ha sido un aviso, una demostración de poder. Cuando ya estábamos completamente rotos vimos que se habÃa ido, pero la cosa podÃa haber terminado mal, muy mal”.
Este nuevo episodio de agresividad bovina pone en evidencia un dato que lleva preocupando a los analistas desde hace años: el alto número de vacas por habitante en España, muy por encima del de otros paÃses.
Yo creo que esta vaca sólo es un engendro-espÃa de la CIA, como los mosquitos-robot o las cámaras-serpiente. Me juego los cuernos a que esta no era una vaca cualquiera, que seguro que era una cibervaca, con microcámaras en los ojos, antenas parabólicas en las orejas y gps en las ubres. Y es que, conviene que los sepamos todos, andan por ahÃ, tipo gasolineras, ministerios, incluso parroquias, haciéndose las despistadas, rumiando sabe-dios-qué, pero sus funciones distan mucho de hacer, simplemente, queso o yogur. ¿Que para qué hacen eso? Nadie lo sabe. Pero es fácilmente deducible: con el final de la era de los combustibles fósiles, el advenimiento del cambio climático y el fin de los dÃas, estas llamadas “inforvacas”, o vacas informadoras, están recogiendo datos para que, llegado el dÃa “D”, alguna facción secreta y poderosa nos la meta doblada.
Tengo que decir a favor de esta vaca, que no tenÃa mala leche, e incluso me invitó a un batido de chocolate.
Yo creo que se cayó del techo de algún coche.