FINGIÓ TAMBIÉN QUE NO LA CONOCÍA DE NADA
Ayer por la tarde se vivió una situación muy embarazosa cuando Javier Pasiego, pasajero de un vuelo Berlín-Barcelona, soltó una ventosidad y, al ver que el resto del pasaje empezaba a quejarse, culpó a gritos a su propia esposa para librarse de ser acusado. La mujer, al sentirse acorralada y tras soportar media hora de miradas agresivas, aseguró, entre lágrimas, que no había sido ella. Ya en el aeropuerto de El Prat, un perro de la Policía descubrió que el autor de la flatulencia había sido el marido, que fue abucheado. Sigue leyendo…