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Archivos mensuales: octubre 2009

Melendi se plantea dar el salto a la música

El cantante español Ramón Melendi ha expresado su deseo de dedicarse a la música, «una disciplina que siempre me ha interesado». Reconoce que lo único que le ha mantenido alejado de ella todo este tiempo han sido «esos pentagramas llenos de corcheas y otros símbolos que me recuerdan a las clases de matemáticas». La ilusión de «crear arte con sonidos», sin embargo, está siendo más fuerte que el miedo a las partituras.

«Hasta ahora no me ha ido mal con lo mío. Y pienso que Bach, Pablo Milanés y toda esa peña no tenía tantos recursos como ahora y aún así tela lo que hicieron. Me irá bien, estoy seguro», ha afirmado.

Muchos seguidores del artista temen que su nuevo interés le aparte del estilo actual. «Haga lo que haga, sólo espero que sea bailable» ha dicho Laura, miembro del club de fans de Melendi en Madrid. Para tranquilizar a su público, Melendi ha aclarado que «en el fondo todo será un poco como hasta ahora, sólo que bien».

Gallardón deja que los gordos vuelvan a las calles

Tras conocerse el veredicto del Comité Olímpico Internacional, que ha confiado la celebración de los Juegos de 2016 a Río de Janeiro, el alcalde de Madrid ha informado que «los madrileños con sobrepeso, que tanto nos han ayudado siguiendo desde la intimidad de sus hogares el desarrollo de los acontecimientos, están autorizados a salir de nuevo al exterior si así lo desean, aunque sea para ir a buscar más comida aceitosa de esa que tanto les gusta».

El fin del periodo de reclusión ha provocado sentimientos encontrados entre la población obesa de Madrid: «Por un lado me apetece ponerme las botas al aire libre, pero por otro ya me había hecho a la idea de no mover el culo del sofá en siete años», declara uno de los ciudadanos que aceptó gustosamente la invitación de «apartar ese asqueroso pandero de las cámaras de televisión para que Madrid parezca una ciudad sana y normal». Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, que se había encerrado en su establecimiento de Nuevos Ministerios, ha reconocido «lo duro que ha sido resistir la tentación de bajar a la planta del supermercado y comer hasta reventar».

El hecho de que Alberto Ruiz-Gallardón no haya mencionado en ningún momento a los internos de los sanatorios mentales y de los centros penitenciarios ha generado decepción entre los miembros de dichos colectivos. «Nosotros también nos hemos quedado aquí, entre delincuentes, para no molestar. Y ahora que todo vuelve a la normalidad, nadie se acuerda de nosotros. Luego la gente aún se pregunta qué me impulsó a matar a toda mi familia» se queja un inquilino del Centro Penitenciario Alcalá-Meco.

La baba de un bebé se extiende por todo el Paseo de la Castellana

Alfonsín, un bebé de apenas tres meses de edad, paseaba esta tarde en Madrid por el Paseo de la Castellana junto a sus padres cuando una pequeña baba se desprendió de su labio inferior. «Parecía una babita normal, pero al tocarla con el dedo y estirarla, se ha formado un hilo de saliva larguísimo. Tan largo que mi marido se ha quedado aguantando el cochecito con el niño y yo he podido andar hasta la otra punta del paseo sin que se rompiese», afirma la madre del bebé. Según mediciones de la Policía, el hilo de saliva ha alcanzado los tres kilómetros y medio de longitud.

El reguero de baba -que en ciertos tramos iba a ras de suelo pero en otros se levantaba varios metros al enredarse entre las ramas de los árboles- ha despertado la curiosidad de múltiples ciudadanos, que intentaban romper sin éxito el pegajoso hilo y le hacían fotografías. El revuelo generado ha sido de tal magnitud que los padres de Alfonsín han temido por la intimidad del niño: «Lo han tratado como si fuera una atracción de feria, todos querían estirarle la baba. Y cuando han venido las cámaras de Telemadrid ya ni te digo», explica el padre.

Efectivamente, las cámaras de televisión han acabado interesándose por «la baba más larga de España» e incluso se ha sugerido la posibilidad de utilizar la gesta de Caracolo -el nombre con el que se ha rebautizado a la criatura- para promocionar la candidatura olímpica de Madrid 2016.

Un piso de estudiantes se llena de buscadores de setas

Fermín aguantando una gírgola de kilo y medio que había crecido en el salón.
«Lo descubrió el fontanero», explica Ramón, uno de los estudiantes del piso. «Vino porque la pica de la cocina llevaba dos meses atascada y ya estábamos hartos de comer pizzas Tarradellas directamente del plástico para no manchar cubiertos. Y el caso es que encontró un montón de champiñones raros debajo del fregadero y se los llevó en una bolsa. Por la tarde volvió con un montón de amigos y empezaron a mirar por todas partes, entre los armarios de la cocina, revolviendo entre la ropa sucia del pasillo…». Eso fue hace una semana y desde entonces no han parado de entrar viejos a todas horas con un cesto de mimbre bajo el brazo.

«Es difícil salir a buscar setas por la ciudad y, como somos jubilados y no tenemos coche, lo tenemos especialmente difícil. Fermín me dijo que aquí había material y se corrió la voz», dice uno de los aficionados mientras escala una montaña de zapatos del recibidor. «Hay que saber cortar las setas, no se deben arrancar de donde están sino que tienen que cortarse con una navaja, así van creciendo más y más. Y las cestas tienen que ser de mimbre, para que las esporas vayan cayendo sobre la ropa, los papeles y las latas de cerveza y sigan creciendo rovellones y champiñones y de todo», explica mientras llena su cestillo.

El tradicional recelo de los buscadores de setas está empezando a afectar a la convivencia de los inquilinos del apartamento y a los propios visitantes. Cada uno tiene sus propios rincones reservados, que vigila con ahínco. «Uno descubrió que habían salido un montón de rovellones detrás de la lavadora y se quedó allí, vigilando que nadie se acercara, y es un poco injusto porque las setas son de todos y hay que compartirlas. Además, el rincón de la lavadora es el mejor porque es muy húmedo» dice otro buscador de setas mientras arranca el parqué buscando trufas. Marei, una de las chicas del piso, hace dos semanas que lleva ropa sucia porque le da miedo acercarse al lavadero a hacer la colada.

Pese al revuelo, los jóvenes tardaron en darse cuenta de que la invasión de buscadores de setas no era normal. «Aquí siempre hay mucha gente entrando y saliendo y no es raro encontrarte a alguien que no conoces durmiendo en el sofá o en la moqueta por las mañanas; te limitas a no hacer preguntas y a ofrecer café», dice un estudiante. «Yo creo que Marisa, que va todo el día fumada y se mete de todo, no debe de haberse enterado aún. Es la guarra del piso. Guarra de verdad y guarra de lo otro también. No le hemos dicho nada, que se joda porque es una borde y una borracha y siempre termina ella el papel higiénico y luego no baja a comprar más. Ni siquiera pone un paquete de Kleenex».

Al ser preguntada por la situación de las setas, Marisa se limitó a encongerse de hombros: «No sé, yo he visto muchos tipos por aquí pero pensaba que eran los colegas de alguien. Espero no haberme acostado con ninguno anoche porque volví de fiesta y no recuerdo demasiado».

El único percance serio tuvo lugar cuando uno de los ancianos encontró hongos secos en la mesilla de noche de Marisa y se los llevó a casa confundiéndolos con los comestibles. Fue hospitalizado con «fuertes alucinaciones y ganas de marcha», pero el incidente no ha minado los ánimos del resto de buscadores de setas, que siguen acudiendo en manada.

Crea un medicamento contra el Alzheimer pero lo olvida en algún sitio

Robert Marth, experto en el estudio del deterioro cognitivo, anunció ayer por la tarde que, tras años de investigaciones, su equipo de la Universidad de Cambridge había dado con un complejo inyectable capaz de erradicar la enfermedad de Alzheimer. Esta trágica dolencia, que afecta a más de 26 millones de personas en el mundo, no disponía aún de una cura definitiva y, por lo tanto, el anuncio de Marth generó una expectación sin precedentes en la comunidad científica. «Es el fruto de años de trabajo y de múltiples ensayos sin resultados apreciables pero, por fin, parece que hemos dado con las claves para revertir la deposición de amiloide», llegó a afirmar el experto neurólogo.

Esta mañana, sin embargo, cuando científicos y medios de comunicación se disponían a asistir a la presentación del medicamento, Marth se percató de que había perdido tanto el complejo inyectable como las notas que indicaban su composición. «Es la primera vez que me pasa, yo no suelo… puede que esté en el taxi pero no sé, yo… no sé. Llamaré a mi mujer, ella siempre me cambia las cosas de sitio. ¿Dónde coño está mi móvil?» ha dicho el doctor con la voz entrecortada.

Suspendida la presentación, los compañeros de Robert Marth han intentado ayudarle a recordar dónde había estado antes de acudir a la universidad, pero los intentos han sido infructuosos: «Recuerdo cosas sueltas», ha reconocido Marth. «Recuerdo haber puesto el medicamento en el bolsillo de la americana, pero no puede ser porque yo ya no llevo esa americana. La americana es de cuando era joven, es de los sesenta. Yo nunca llevaría esa americana ahora. Ahora está más de moda el trench. Y creo que mi mujer… mierda, yo diría que mi mujer murió el mismo año que Lennon, por eso siempre me acuerdo. ¿Aparece mi móvil o no? Que alguien me haga una perdida, coño».

El periódico The Guardian ha criticado la falta de rigor del equipo de investigadores, «que no guardaron un medicamento tan preciado en un lugar seguro». También ha lamentado «las falsas esperanzas que se han levantado entre los afectados por la dolencia, lo cual sería imperdonable si no fuera porque, a estas alturas, tampoco ellos recuerdan nada de todo esto».

Un gato se sienta encima de unos papeles importantes

Las cámaras de seguridad captaron el trágico momento.
Un gato gris de raza indeterminada burló ayer los controles de las oficinas del Pentágono y se sentó durante más de tres segundos encima de una documentación crucial «que contiene datos reservados que ni siquiera se han copiado para evitar filtraciones», ha explicado el portavoz Geoff Morrell. Las personas que se encontraban en aquel momento en la sala reconocen que se les cortó la respiración al ver que el gato se disponía a reposar sobre los papeles. «Yo vi que miraba en aquella dirección pero nunca pensé que fuera capaz de hacerlo. Luego se fue acercando, ya saben cómo son los gatos, y a la que nos despistamos ya estaba encima, bostezando como si nada», explica un testimonio.

Hubo momentos de mucha tensión, según reconoce Morrell: «Al ver al gato allí todos gritamos, fue inevitable. Pero entonces el animal, en vez de moverse, sacó las uñas porque se asustó y eso nos sumió en un estado de ansiedad tan fuerte que nos paralizamos. Nadie podía articular palabra pero todos teníamos en mente la posibilidad de que aquel gato fuera árabe».

Finalmente, uno de los presentes tuvo el acierto de desenvolver un bocata de atún, que atrajo inmediatamente la atención del gato. «Cuando salió de allí nos lanzamos todos encima de los papeles para protegerlos con nuestra propia vida si era necesario. Ahora están en un lugar seguro y el gato está controlado mediante un sistema complejo de bocatas de atún que unos compañeros han diseñado sobre la marcha. Quizá no podemos evitar que se siente, pero sí podemos hacer que se mantenga lejos de los papeles importantes. El riesgo para la población es ahora mínimo», insiste Geoff Morrell.

El 92% de la gente que escribe «jaja» en Internet no se ríe de verdad

Su "yo virtual" se está partiendo el pecho.

Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística, los internautas no siempre son fieles a sus emociones cuando se comunican por Internet. Una investigación en la que han participado más de 2000 voluntarios demuestra que, cuando una persona expresa su risa en chats, foros o e-mails mediante las grafías jaja, jajaja, juas y otras derivaciones, muchas veces no se carcajea de verdad y normalmente su rostro permanece impasible. Esto convierte a la mayoría de internautas en gente despreciable y mentirosa que engaña a sus amigos, dice Modesto Cabellos, director del INE.

El estudio ha causado cierta decepción entre los internautas y muchos parecen reconocer que «los ‘jajaja’ son ciertos a medias, pones que te ríes y no es verdad aunque a veces te rías un poquito, por dentro», asegura en un comentario el lector de un importante periódico online.

Pese a todo, casi todos los usuarios de la Red prefieren seguir fingiendo y se hacen los sorprendidos, mostrando su indignación en foros y chats escribiendo en mayúsculas. «Como decía el gran poeta Joan Maragall, hay que mojar la pluma en el corazón. Yo hago lo mismo pero con el ratón», dice Javi Pons, usuario de un concurrido foro. «Si pongo un icono que representa que estoy contento es porque, realmente, he hecho ese ejercicio de introspección y he comprobado que mi corazón está alegre. No hay que jugar con los sentimientos porque se engaña uno a sí mismo y eso nunca es bueno».

«Yo no me río pero porque soy muy así. Pero cuando cuento un chiste y me dicen que se ríen, hombre, pues espero que sea porque se están riendo», reza otro mensaje del mismo foro. Otro usuario responde con una analogía: «Mira, esto es como lo de que las mujeres fingen los orgasmos. Todo el mundo lo sabe, los hombres también, pero ninguno sospecha siquiera que se lo hagan a él. Ya es hora de que empecemos a ser honestos los unos con los otros. ¿Nunca has sospechado que la gente en Internet parece más feliz de lo que realmente es?».

En el estudio del INE, que se centra en todos los recursos que se utilizan en Internet para expresar emociones, se hace especial hincapié en el uso del símbolo «;)» en entornos laborales. Por ejemplo, cuando en un e-mail de trabajo un compañero le recrimina a otro un error, es muy probable que la misiva termine con dicho emoticono, que representa una cara que está guiñando el ojo. Pues bien, eso no quiere decir necesariamente que el remitente esté guiñando el ojo cuando recurre a este signo. La intención real es quitar hierro al asunto como diciendo «ey, tampoco te lo tomes a mal porque te lo digo con media sonrisilla, pero vamos, que ya te lo he dicho y apechugas y te jodes pero ya no tienes derecho a enfadarte porque he puesto el iconito del buen rollo».

A las grandes compañías de telefonía les preocupa que el descubrimiento haga descender el número de abonados a las líneas ADSL. «Si algo que digo no hace gracia, paso de que escriban cientos de ‘ja’ o de que pongan un montón de muñequitos amarillos revolcándose por el suelo a carcajadas. Francamente, no busco ese tipo de relación. Cuando acudo a Internet es para encontrar vínculos francos y alejados de la hipocresía que impera en el mundo real. Para esto no pago el ADSL, para esto no», asegura un e-mail que está empezando a circular por la Red de forma masiva.

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