Muere el último mono.

LOS ALMUERZOS DE EMT

“Me salto los semáforos en rojo para sentirme joven”

Acaba de cumplir los 55 pero dice sentirse como si tuviera 65, por lo que intenta comportarse como una persona de 15 y aparentar así que tiene 25. Se trata de Marcelo Juanmayor, director general de una multinacional con sede en Barcelona que me ha citado en un Pans & Company porque, según dice, “los fast food son la fuente de la eterna juventud y, si no, mire la media de edad de sus clientes”. Hace tres años Juanmayor descubrió el “subidón” que le suponía saltarse los semáforos en rojo. La semana pasada le retiraron, finalmente, el carné de conducir. Sigue leyendo…

HAN CAÃDO ENCIMA DE PERROS, BEBÉS Y LATIN KINGS

Una explosión en un geriátrico provoca una lluvia de peluquines

Cientos de peluquines han ido cayendo a lo largo de toda la mañana en Manresa (Barcelona) provocando el desconcierto entre la población. Numerosos perros asustados y confundidos han arrancado a correr en plena calle luciendo peluquines en la cabeza y el lomo. Al cabo de unas horas, las autoridades han relacionado el suceso con la explosión acontecida en un geriátrico situado en las afueras de la localidad.

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LA PIEZA INCLUYE UNA SERVILLETA QUE REZA "GRACIAS POR SU VISITA"

Sotheby’s subasta un carajillo

La prestigiosa casa de subastas Sotheby’s ha incluido entre el valioso patrimonio cultural que ofrece a sus pujantes un ejemplar de carajillo de whisky de la marca JB procedente de un bar de Salamanca. Al parecer, un apoderado empresario español decidió desprenderse de él fuera de España considerando que en el extranjero sería visto como un elemento culturalmente exótico y, por lo tanto, digno de ser coleccionado. Esta tarde, el carajillo será ofrecido a una legión de coleccionistas que acuden a las dependencias de Sotheby’s desde todos los lugares del mundo.

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UTILIZÓ PRODUCTOS CADA VEZ MÃS FUERTES

Un dominguero lava su coche hasta desintegrarlo

El empresario alicantino Juan Leiva, que ejerce de dominguero los fines de semana, ha visto su coche reducido a un charco de jabón, lejía y otras sustancias químicas tras haberse dedicado a frotar la carrocería con productos de limpieza cada vez más agresivos. “Siempre lo ve sucio, nunca se da por satisfecho. Ya cuando me ha pedido el bote de salfumán le he dicho que aquello no era bueno para la pintura. Pero es que luego, cuando ha untado los retrovisores con cal viva, con los niños por allí tosiendo y con los ojos rojos, ya me he ido porque me ponía nerviosa”, declara su mujer.

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