"Se mete la mano allí y toda la martingala se mueve", dice una oficinista
Los trabajadores de una oficina de Barcelona están viviendo desde hace semanas una situación incómoda que perjudica el ambiente laboral, anteriormente alegre y productivo. Ha empezado a correr el rumor de que el directivo de cuentas, Antón Toledo, cuando se mete las manos en el bolsillo no lo hace “para adoptar una pose varonil y de seguridad consigo mismo”, sino para rascarse los genitales con disimulo. “Está hablando contigo y le ves meterse la mano allí. Procuras mirarle sólo a los ojos pero vas oyendo ‘ras, ras, ras’. Es muy desagradable, lo hace en la oficina y también luego cuando salimos a tomar algo todos”, dice una compañera de Antón. Sigue leyendo…