Dos vecinas critican hasta sentirse mal
Macarena y Julita, vecinas del distrito madrileño de Chamartín, coincidieron ayer por la mañana en la entrada de un supermercado y, tras comentar aspectos generales del clima, analizaron en profundidad la situación familiar de una amiga en común. Dicha situación, según ellas, podría haberse evitado si la amiga hubiese tenido otra actitud ante la vida. Tras comprobar que ambas estaban de acuerdo en este punto, Macarena y Julita prosiguieron con el análisis y acabaron aplicando adjetivos duros e incluso injuriosos para referirse a la que, en teoría, era su amiga. La situación derivó en un malestar generalizado que tiñó la conversación de un amargo sentimiento de culpa.
Macarena y Julita, vecinas del distrito madrileño de Chamartín, coincidieron ayer por la mañana en la entrada de un supermercado y, tras comentar aspectos generales del clima, analizaron en profundidad la situación familiar de una amiga en común. Dicha situación, según ellas, podría haberse evitado si la amiga hubiese tenido otra actitud ante la vida. Tras comprobar que ambas estaban de acuerdo en este punto, Macarena y Julita prosiguieron con el análisis y acabaron aplicando adjetivos duros e incluso injuriosos para referirse a la que, en teoría, era su amiga. La situación derivó en un malestar generalizado que tiñó la conversación de un amargo sentimiento de culpa.
“Ambas fueron objeto de un fenómeno más o menos común que, como los desastres naturales, puede manifestarse en ocasiones de forma virulenta y desproporcionada. Se intenta valorar de manera ecuánime un suceso que atañe a la vida de un ser querido y, poco a poco, se acaba culpando a esta persona de todos sus males. Ello provoca en la persona que está criticando una paradoja que consiste en injuriar a alguien a quien se aprecia. Y las paradojas, obviamente, producen confusión y angustia” argumenta el psicólogo Ricardo Nerea, experto en resolución de conflictos vecinales.
Según los testigos que presenciaron la malograda charla, las dos vecinas supieron reponerse y reaccionaron de forma inteligente ante lo que había pasado decidiendo organizar una comida entre amigas en la que, por supuesto, se invitaría a la persona criticada.
Etiquetas: criticar, culpa, injúrias, psicología, vecinas
5 comentarios para “Dos vecinas critican hasta sentirse mal”
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Sigmund Freud 23/10/2009 |
Nein, nein! Ese Ricardo Nerea ni es psicólogo ni es nada. Desde luego, de discípulo mío ¡naranjas! Aquí lo que hay clarísimamente es una transferencia de culpabilidad provocada por una fuerte atazagorafobia de las presuntas amigas, que aparte de ser dos guarras rematadas, como todas esas mujeres de lengua viperina, son dos bodrios empolvados y dos pingos antediluvianos. ¡Ay, madre! Si todas esas momias se dedicasen a educar a sus hijos en lugar de despellejarse vivas entre sí, otro gallo nos cantaría. Si es la vieja historia, yo siempre lo he sostenido: la madre es el origen de todos los males… |
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Aristype 23/10/2009 |
Ilustrísimo doctor ¿ La atazagorafobia es el pavor desmedido a las atazafas? Lo pregunto por que a mi madre le ponen los pelos de punta esos bombines que llevan las de Avianca y a lo mejor me puede brindar usted un diagnóstico ¿ Que tal si empieza con unos chupitos de absenta antes de las comidas? Gracias. |
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Sigmund Freud 23/10/2009 |
No, no, lo que tiene su madre es Aviancofobia, que es muy distinto. Que se tome dos bombonas de carajillo antes de volar. |
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Aristype 23/10/2009 |
Gracias por su diagnóstico. Se las preparé con Machaquito, que a ella el coñac no le va mucho. No sabe usted lo contenta que se va a poner, porque las ganas que le entran de darle un cogotazo a la atazafa para ver como sale el bombín disparado, la ponen realmente nerviosa, y son 9 horas de instintos reprimidos, ahí, dando por culo. Mil gracias de nuevo. |
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Anastasia Guzmán 28/10/2009 |
Pues a mi no me extraña nada, porque después de seis años en Chamartín me pitaban los oidos una barbaridad, es que en Chamartín son así, de verdad te lo digo. Un amigo mío alemán me decía que eso era “tinitus” o algo parecido, pero mira desde que me mudé a Rios Rosas se me pasó el pitido y ahora va todo mucho mejor, sobre todo desde que la Espe nos ha hecho un campo de golf en los terrenos baldíos esos que tenía el Canal de Isabel Segunda, que no se porque los vecinos se quejan tanto de que no haya hecho un parque, porque parques la verdad es que en Madrid sobran y si no les gusta el campo de golf que se vayan al Retiro o al Parque del Oeste que tampoco les queda tan lejos. Si es que me tienen harta, de verdad. Y al final Chamartín es el extraradio, yo que soy de Madrid de toda la vida te puedo decir que cuando se hizo el Santiago Bernabeu, que en paz descanse, aquello era el campo y claro, así es que la gente que vive allí es como es, medio revirada y muy maleducada, en realidad creo que ni son de Madrid, son de Segovia, o de Soria o de sitios aun peores, que los hay que a mi me consta. |
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