Inglaterra vive conmocionada tras producirse ayer un caso de fusión infantil voluntaria, un extraño fenómeno biológico por el cual dos o más niños pueden combinarse a nivel celular formando un adulto que conserva, eso sí, la mentalidad inmadura de las criaturas originarias. “Creíamos que no era posible algo así, hay documentos antiguos que se refieren a casos parecidos pero se suponía que eran leyendas y supersticiones” explica Jonathan Harris, pediatra de uno de los niños afectados.

Según dichos documentos, “los críos se asocian voluntariamente porque todos ellos están frustrados al no poder hacer ciertas cosas reservadas a los adultos. La impotencia que sienten es tal que sus organismos se alían para defenderse” añade el doctor. En este caso, el adulto es fruto de la fusión de Ted, Rob, Bob y Dennis, todos ellos residentes en el condado de Kent. “Ted, Rob y Bob tienen -o tenían- trece años de edad, pero Dennis no era más que un bebé de tres meses. Se conocían del barrio y sus familias eran estrictas. Al entrar Dennis en la mezcla, el adulto resultante presenta un carácter muy infantil pero a su vez sólo piensa en beber vino bueno y masturbarse”, asegura Harris.

El suceso no sólo ha hecho tambalear los cimientos de la biología. También ha suscitado grandes dilemas morales y jurídicos: “Estamos hablando de un adulto y, por lo tanto, no tiene tutor legal y de momento está por ver si se le declara incapacitado. Los padres de los niños no quieren que beba vino ni que fume porros porque es precisamente lo que no dejaban hacer a sus hijos. El problema ahora es que ellos no son en rigor los padres de esa nueva persona. Digamos que los críos se han salido con la suya”, explica la experta en bioética Roseanne Boladres.

“Si supiera qué parte de ese hombre corresponde a la cara de mi hijo, juro por los dioses que le abofeteaba con toda la mano abierta” exclama impotente Robert Crob, padre de Rob. Las familias de los otros niños también se debaten entre la preocupación y la rabia. Mientras una de las madres se alegra ya que “ahora sólo tendremos que darles una asignación y la pagaremos entre todos”, otra se angustia “porque es la hora de bañarlo pero meter a ese señor peludo y gordo en la bañera me da mucho asco”.

El nuevo adulto, bautizado provisionalmente con el nombre de Trebnnis, ha sido acogido en casa de uno de los niños y se dedica a beber vino y a masturbarse. También ha solicitado, en un inglés bastante rudimentario, que se le presten revistas eróticas bajo la amenaza de pedir un taxi y abandonar el hogar familiar para salir en busca de mujeres.

La idea de los padres es introducirle sedantes en la leche de los cereales y mantenerlo inconsciente hasta que se decida qué hacer con él. Ello implicaría, sin embargo, sedarle contra su voluntad e incurrir, por lo tanto, en una violación de la ley.