Daniel Mojácar es uno de los artistas españoles vivos con más proyección internacional. Aunque apenas tiene obra, ya ha expuesto en Nueva York y en Londres. Ahora, el Centre de Cultura Contemporà nia de Barcelona -en cuya cafeterÃa hemos quedado para comer- le dedica una exposición retrospectiva. “Un dÃa discutà con mi mujer y me fui de casa de un portazo. Salà despeinado y descalzo a la calle. Cuando me quise dar cuenta, alguien me habÃa inscrito en la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña”. Desde aquel dÃa vive inmerso en una actividad artÃstica muy intensa, pero él lo único que quiere es volver a casa y reconciliarse con su mujer, de la que no sabe nada.

Daniel Mojácar en el momento de ser inscrito como artista visual.
Pese a rechazar el tipo de vida que lleva desde hace tres años, sólo hace falta charlar con él tres minutos para darse cuenta de que tiene un talento artÃstico inusual, aunque él no lo reconozca. Mientras me cuenta cómo empezó todo y defiende que él es un poco dejado con su aspecto pero que “ser desaliñado no significa ser un genio”, hace filigranas con la menestra de verduras. Cuando le digo que con los guisantes ha reproducido el personaje de “El grito” de Edvard Munch, se echa a llorar y dice que lo único que pretendÃa era apartar las zanahorias, que no le gustan.
“Soy un esclavo de la comunidad artÃstica. Y no es que a mà el arte no me interese”, explica. “Yo tenÃa la pared del comedor llena de platos decorativos de cerámica. De hecho, del arte actual, lo único que me gusta es aquello de gotelé que hizo un español en la cúpula de la ONU en Bruselas. Mi piso también era todo gotelé. Es muy español y, además, va bien porque disimula los baches del yeso”. Está harto de exposiciones, entrevistas y repercusión mediática y reivindica su derecho al desaliño: “A veces pienso que en vez de descalzo y despeinado deberÃa haber ido por la calle con una manta de cuadros por encima. Alguien me habrÃa inscrito en algún torneo de golf y ahora, al menos, serÃa millonario”.
Según él, lo peor es cuando intenta aclararlo todo y buscar al responsable que le inscribió en la Asociación de Artistas Visuales: al parecer, todos creen que están ante otra de sus performances y se limitan a aplaudir mientras él llora desconsoladamente y pregunta por su mujer. “No me da tiempo a volver a casa porque mis representantes me llevan de una ciudad a otra y cuando pido un teléfono me dicen que los artistas no deben embrutecerse con la tecnologÃa. Lo único que quiero es que me dejen en paz. No volveré a ir descalzo por la calle, lo juro”, dice.
La exposición retrospectiva está vacÃa y sólo se oyen los ronquidos del supuesto artista en una grabación cÃclica. “No sé quién los grabarÃa, la verdad” explica mientras se come la guarnición del bistec tártaro, sin atreverse a tocarlo. La crÃtica ha aplaudido la muestra pero él la considera tétrica: “Tétrica e irónica, porque fue precisamente mi manera de roncar lo que hizo que discutiera con mi mujer, saliera a la calle y ocurriera todo esto”.
Lo cierto es que, pese a su aparente rechazo, uno no puede dejar de pensar que su ahÃnco al transmitir rabia por el arte no es más que una pose de artista rebelde. Y es que Mojácar desprende talento en todos sus gestos. Después de que su representante se lo lleve -sin dejarle terminar el postre- compruebo que ha querido agradecerme la entrevista regalándome uno de sus poemas visuales. En el bolsillo de la chaqueta me ha dejado una servilleta en la que pone “Socorro” escrito con coulis de grosella. PodrÃa alcanzar sumas récord en una subasta.
- Menestra de verduras con brotes.
- Risotto de setas.
- Bistec tártaro.
- Pasta tres quesos.
- Helado de vainilla con coulis de grosella.
Total: 21 euros.
Prometedora serie.
Y digámoslo ya, una cierta guarrez ayuda al reconocimiento del artista, sea la de uno o la de su obra. Si las dos cosas se dan al mismo tiempo podrÃamos estar hablando ya de trazas de genialidad.
Remarcable la elección del restaurante de un museo. El entorno cultural ayuda a una buena digestión. Viendo la pinta de Mojácar hubiese puesto la mano en el fuego en que se habrÃa decantado por unos puerros a la vinagreta.
Cuanta razón tiene Mojácar..porque “Arte es al Artista, como Alpiste al Alpinista”
gran foto de mojacar, sigo pensando que es un gran artista que va de incognito
El entorno cultural ayuda a una buena digestión