Kimberly-Clark, empresa propietaria de la marca Scottex, ha decidido suspender en España la fabricación de papel higiénico porque, según los últimos estudios de mercado, “los españoles se dedican a pasarse el papel por el ano varias veces al día y sin ni siquiera atender a los dibujitos que imprimimos en cada rollo” explica Rafel Aguilar, Director General de la División de Consumo de Kimberly-Clark Iberia.

Aguilar reconoce que “somos objeto de burla a nivel internacional, estamos hartos de que nos digan que fabricamos un producto tan malo que al cliente sólo le apetece cubrirlo de mierda. Esto ha terminado”. La intención de la multinacional es ofrecer en el territorio español “algo rugoso y con pinchos, un producto que inspire de todo menos ganas de frotarse el ojal”.

La drástica decisión, tomada en plena crisis de mercado, se produce tras la lucha constante de la filial española por cambiar los hábitos del consumidor. “Hace ya veinte años que anunciamos el producto con un perro monísimo pensando que nadie utilizaría un animal tan bonito para limpiarse el ano. A la gente le encantó el perro, pero siguió pasándoselo todo por el culo”.

La situación en España contrasta con la del resto de países europeos. “En Francia, por ejemplo, utilizan desde siempre los suelos de moqueta para restregarse el ano civilizadamente. Hay hasta concursos de cenefas y lo han elevado a algo artístico. Pero aquí, quizá por la influencia de la posguerra, seguimos con las guarrerías igual que los neandertales, que usaban piedras” insiste Rafel Aguilar.

Se desconoce qué ocurrirá cuando los españoles ya no puedan adquirir papel higiénico. Según el sociólogo Salvador Cardús, “lo más probable es que usemos el brazo o la mano y esperemos a encontrarnos con algún amigo o compañero al que poder saludar con un golpecito en la espalda, pasándole así el marrón”.

“La gente hacía lo mismo con mis novelas”, dice Maria de la Pau Janer

La escritora mallorquina Maria de la Pau Janer, ganadora en 2005 del Premio Planeta, reconoce que “decidí aparcar la literatura porque la gente también utilizaba mis obras para sacarle brillo al ojal; preferí entonces meterme en política para cambiar las cosas desde dentro, aunque creo que mis ideas y propuestas los más finos se las pasan por el forro y, los que no tienen decoro, se las meten en el culo directamente”.

Tras la decisión de Kimberly-Clark, todas las miradas están puestas en Arbora&Ausonia, pues parece que, también en España, las consumidoras de compresas no utilizan el producto para olerlo y echarle encima líquidos azules -tal y como se indica en los anuncios- sino que prefieren “metérselo ahí abajo para que haga colchón”, según dice un portavoz de la firma.