Se hace autómata para ser su propio jefe

Harto de que le dijeran lo que tenÃa que hacer a cada momento y de trabajar en un horario poco compatible con su vida social y familiar, Federico Arnau, catalán de 32 años, ha decidido someterse a una costosa operación que le ha convertido en un robot. Ahora que no necesita dormir y sus brazos mecánicos son infatigables podrá trabajar más horas y hacer rentable su propio negocio. “Antes sólo hubiera podido dedicarle las tardes porque no ganaba lo suficiente como para poder dejar de trabajar para terceros”, dice con su nueva voz de metal. Su mujer se queja porque desde que se ha hecho autómata trabaja 24 horas al dÃa, 7 dÃas a la semana. Sigue leyendo…

La penÃnsula italiana se ha visto sacudida hoy por un ligero movimiento tectónico cuyas consecuencias se han podido oÃr de buena mañana en todo el territorio afectado en forma de leves gemidos superpuestos. En el epicentro del seÃsmo, situado en Calabria, se han producido orgasmos de 11’5 en la escala del sexo que han obligado a numerosas ciudadanas a interrumpir su actividad laboral para reponerse y fumar un cigarro.
Todo el mundo se ha echado alguna vez sobre la hierba para ver pasar nubes. Desde hace casi 20 años esta es la ocupación del meteorólogo sueco Skane Hammsarjön, que acaba de publicar en la prestigiosa revista Science&Wine un sorprendente hallazgo. Concretamente, ha descubierto que una nube que cruzó el cielo de Estocolmo el pasado noviembre es exactamente igual a otra que fue vista en el sur de Irlanda en 1937. “Son absolutamente iguales en todo: la forma, el tamaño e incluso en la dirección sur-suroeste en que se las vio pasarâ€, ha declarado Hammsarjön.
Andrés Rubián y Miren Lahoz están casados desde hace once años pero su relación se ha deteriorado hasta el punto de que ambos desean separarse y rehacer sus vidas con otras personas. Sin embargo, no han podido dar el paso aún “porque tenemos un hijo en común de tres años al que podrÃa afectar el divorcio”. Por culpa de la criatura, sufren un infierno en silencio “mientras Adrián se pasa el dÃa jugando, despreocupado, como si le importáramos una puta mierda”, se queja Miren.


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