Un equipo de historiadores de la Universidad de Columbia ha confirmado la autenticidad de unos papeles que se encontraron en el interior de un cofre tras el naufragio del célebre transatlántico RMS Titanic, hundido el 15 de abril de 1912. Aunque son casi ilegibles porque la humedad borró gran parte del texto, los expertos han descifrado algunos fragmentos reveladores. “Los papeles no son más que cartas que se enviaron los ocho miembros de la orquesta mientras el barco se estaba hundiendo y en ellas queda claro que el director, Wallace H. Hartley, no se ponía de acuerdo con su equipo a la hora de programar sus próximas actuaciones” explica el historiador Roger Letz.

La leyenda asegura que la orquesta siguió tocando a pesar de la tragedia para tranquilizar a los pasajeros del Titanic, pero el epistolario recuperado muestra a una formación dividida y cegada por la ambición. “Todos tenían claro que el próximo paso eran los Estados Unidos, pero desconfiaban de que Hartley fuera capaz de llevarles tan lejos”, asegura Letz.

Esta misma mañana se ha hecho público el contenido de las transcripciones efectuadas por los expertos de la Universidad de Columbia, de las que cabe destacar los siguientes fragmentos:

15 de abril de 1912. 12:05 PM.
Jock Hume a Wallace H. Hartley.

Wallace, he estado pensando en lo que has dicho durante el ensayo. Creo que no estamos preparados para tocar en Nueva York. ¿Has escuchado el desliz de Clarke en el segundo movimiento? En serio, Wallace, vayamos piano piano, que dicen los italianos.

15 de abril de 1912. 12:28 PM.
Wallace H. Hartley a Jock Hume.

Jock, confía en mí. He visto orquestas peor preparadas tocando en los mejores sitios del mundo. ¡Estamos en el Titanic, colega! Del Titanic al cielo.

15 de abril de 1912. 12:56 PM.
De Jock Hume a Theodore Brailey.

Theo, Wallace lo está flipando. Está empeñado en tocar en Nueva York. Después de oír a Clarke desafinando, creo que necesitamos tiempo. Dile algo, que a mí no me hace caso.

15 de abril de 1912. 1:20 PM.
De Theodore Brailey a Jock Hume.

Yo paso, tío. Oye, lo que sí le diré al jefe es que nos traslademos donde los botes porque esto se está llenando de agua y estos zapatos me tienen que durar porque me costaron una pasta.

15 de abril de 1912. 2:13 PM.
De Wallace H. Hartley a Jock Hume.

Jockey, Jockey, Jockey. Eres un miedica. Te dije que lo lograríamos, ¿verdad? Pues he estado charlando con Robert McLehem. Ya sabes, el marqués. Puede conseguirnos un concierto en Nueva York, tiene contactos. Es un tipo muy majo y le gusta lo que hacemos. Jockey, Jockey, Jockey. Cagao.

Hartley (en el centro) y el resto de la formación.
Hartley (en el centro) y el resto de la formación.
15 de abril de 1912. 2:17 PM.
De Jock Hume a Wallace H. Hartley.

No sé de qué has estado hablando con él, pero McLehem se ha arrojado por la cubierta hace casi dos horas. Su esposa ha entrado en pánico. Esto se hunde. Nueva York tendrá que esperar. No seas testarudo, Wallace. Le llenas a Krins la cabeza de pajaritos y luego vienen las decepciones.

15 de abril de 1912. 2:45 PM.
De Wallace H. Hartley a Jock Hume.

¿Has visto cómo nos aplauden aún bajo el agua? Esto es el inicio de una carrera fulgurante. Nos iremos a Nueva York contigo o sin ti, Jock.

15 de abril de 1912. 2:58 PM.
De Fred Clarke a Jock Hume.

Jock, ¿se puede saber qué vas diciendo de mí? He estado IMPECABLE en el segundo movimiento, [ILEGIBLE] y deberías centrarte más en lo tuyo, que bastante tienes con lo de [ILEGIBLE].

En las partes que se han conservado del diario personal de Roger Bricoux, chelista de la orquesta, puede leerse la crónica del momento en el que Jock Hume decide emprender su carrera en solitario y llega a componer una sinfonía en Re menor de dos segundos y medio de duración. El director Wallace H. Hartley sufrió una severa depresión tras la marcha de Hume y, ya totalmente hundido, se abandonó al alcohol aprovechando que había unas cuantas botellas llenas flotando en la parte de la cubierta que aún no se había sumergido. Después de aquello, la orquesta no salió a flote y el sueño de tocar en Nueva York nunca llegó a materializarse.