“Tócame los bongos†es el sugerente tÃtulo de la muy esperada biografÃa de Margaret Thatcher que acaba de aparecer en el Reino Unido. Su autor, el reputado periodista Samuel Seedinh, ha tenido acceso a una gran cantidad de documentación personal perteneciente a la polÃtica conservadora que fue Primer Ministro entre 1979 y 1990. Con el beneplácito de la Dama de Hierro, su biógrafo desvela algunos episodios totalmente desconocidos de la polÃtica internacional referidos al final de la Guerra FrÃa, la guerra de las Malvinas o el durÃsimo pulso que la premier británica sostuvo con los mineros y los sindicatos a mediados de los ochenta.
“Tócame los bongos†es el sugerente tÃtulo de la muy esperada biografÃa de Margaret Thatcher que acaba de aparecer en el Reino Unido. Su autor, el reputado periodista Samuel Seedinh, ha tenido acceso a una gran cantidad de documentación personal perteneciente a la polÃtica conservadora que fue Primer Ministro entre 1979 y 1990. Con el beneplácito de la Dama de Hierro, su biógrafo desvela algunos episodios totalmente desconocidos de la polÃtica internacional referidos al final de la Guerra FrÃa, la guerra de las Malvinas o el durÃsimo pulso que la premier británica sostuvo con los mineros y los sindicatos a mediados de los ochenta.
Estos son algunos de los fragmentos que están levantando ampollas:
“Reagan se presentó eufórico aquella noche. Margaret estaba repasando su discurso ante las Naciones Unidas cuando el viejo actor se le acercó por detrás y, sorpresivamente, exclamando moqui-moqui, le sostuvo con fuerza ambos pechos. Al dÃa siguiente, ante la asamblea anual, representantes de todo el mundo pudieron darse cuenta que Thatcher llevaba el pecho izquierdo a la derecha y el derecho a la izquierdaâ€.
“No era habitual que Thatcher se paseara desnuda por su residencia oficial en el 10 de Downing Street aunque ella misma habÃa confesado a destacados tories que se sentÃa especialmente orgullosa de su ‘parachoques’ y que nada desconcertaba más a un mandatario extranjero que aparecer en el salón recién salida de la ducha. Aunque en algunas ocasiones excepcionales, como la visita de Gorbachov en 1987, fue todo su gobierno quien salió de la duchaâ€.
“Siempre fue muy aficionada a la percusión aunque, en cierto modo, todo se debió a un mal entendido. En sus primeros años de gobierno visitó algunos paÃses africanos de la Comonwealth y allà se interesó por la cultura negra, especialmente por los bongos, por su llamativa sonoridad y su extraña asimetrÃa. ‘Uno es más grande que el otro’, comentó a un músico la radiante Margaret, ‘les pasa lo mismo que a los mÃos, toque, y verá’. Como a la mayorÃa de las inglesas, la simple sonoridad de la palabra bongo la remitÃa a su yo más salvajeâ€.