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Archivos mensuales: septiembre 2009

El Gobierno despedirá a algunos españoles para ahorrar costes

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La ministra de Economía Elena Salgado acudió ayer al Congreso con los Presupuestos para 2010 y, también, dispuesta a presentar algunas medidas previstas para «corregir el déficit del Estado gracias a un recorte sin precedentes del gasto». La ministra y vicepresidenta segunda explicó que «nos hemos dado cuenta de que quizá no son necesarios tantos españoles» y que, por mucho que se paguen impuestos, el gasto que cada ciudadano representa para el conjunto de la sociedad «es una pasada y, total, luego hay gente que tampoco sabes muy bien qué hace aquí».

Como ejemplo para justificar la posibilidad de «retirar la españolidad» a algunas personas, ha citado a «esos chicos que están en los semáforos haciendo malabares o los homeópatas». La propuesta ha levantado polémica porque no se han concretado los criterios por los que se regirán los despidos. «Despedir a alguien es duro, no siempre justo, pero sin duda sería irresponsable no afrontar la cruda realidad. No vamos a despedir a gente que lleva treinta años españoleando, tampoco a los cojos que llevan esos zapatos ortopédicos con la suela muy gorda ni por supuesto a los funcionarios, con los que ya nos comprometimos», aclaró la ministra.

Ante las duras críticas de la oposición, lanzadas con especial indignación desde las filas de Izquierda Unida, Salgado ha replicado que «ustedes los comunistas son buena gente pero tienen que entender que ser español no sale gratis». Cuando la ministra ha insinuado que podría despedirse «a los que acaban de llegar, como suele ocurrir en las grandes empresas», la portavoz de los populares Soraya Sáenz de Santamaría ha preguntado si «la intención del Gobierno es dejar el país sin ‘bebesitos’ sólo porque el despido sale más barato». Salgado ha aclarado que «a mí los bebés me gustan mucho» y ha enseñado una fotografía de cuando su hija tenía tres años. Tras contar algunas anécdotas sobre lo difícil que fue el periodo de lactancia, ha retomado la cuestión de los despidos para reconocer que «los bebés seguirán siendo monos aunque ya no sean españoles, pero ya veremos a quién despedimos, no adelantemos acontecimientos». Sáenz de Santamaría ha insistido en que «medidas como ésta pueden fomentar un abrupto descenso de la natalidad en España», pero la ministra ha asegurado que esta teoría es falsa porque siempre habrá mujeres que se queden embarazadas «porque a todo el mundo le gusta el mambo, tú ya me entiendes».

Los calvos y los que pronuncian mal las eses, en el punto de mira.

Aunque la vicepresidenta segunda ha precisado que se creará un comité de recursos humanos para llevar adelante los despidos «con la toda la sensibilidad posible», ha planteado la posibilidad de «cuestionar la permanencia en España de tantos calvos y de gente que hace cosas tontas como pronunciar mal las eses, a no ser que quieran pagar una cuota que nos compense a todos». Mariano Rajoy ha afirmado que «esto de las eses es especialmente cruel y gratuito» y ha preguntado si «los socialistas piensan ahora que hay que recuperar prácticas filonazis como la eugenesia». Salgado, visiblemente molesta, ha asegurado que «no se trata de si se llaman Eugenia o Pepito, despediremos a quien tengamos que despedir se llame como se llame».

«Corríamos desnudos por el 10 de Downing Street»

“Tócame los bongos” es el sugerente título de la muy esperada biografía de Margaret Thatcher que acaba de aparecer en el Reino Unido. Su autor, el reputado periodista Samuel Seedinh, ha tenido acceso a una gran cantidad de documentación personal perteneciente a la política conservadora que fue Primer Ministro entre 1979 y 1990. Con el beneplácito de la Dama de Hierro, su biógrafo desvela algunos episodios totalmente desconocidos de la política internacional referidos al final de la Guerra Fría, la guerra de las Malvinas o el durísimo pulso que la premier británica sostuvo con los mineros y los sindicatos a mediados de los ochenta.

Estos son algunos de los fragmentos que están levantando ampollas:

“Reagan se presentó eufórico aquella noche. Margaret estaba repasando su discurso ante las Naciones Unidas cuando el viejo actor se le acercó por detrás y, sorpresivamente, exclamando moqui-moqui, le sostuvo con fuerza ambos pechos. Al día siguiente, ante la asamblea anual, representantes de todo el mundo pudieron darse cuenta que Thatcher llevaba el pecho izquierdo a la derecha y el derecho a la izquierda”.

“No era habitual que Thatcher se paseara desnuda por su residencia oficial en el 10 de Downing Street aunque ella misma había confesado a destacados tories que se sentía especialmente orgullosa de su ‘parachoques’ y que nada desconcertaba más a un mandatario extranjero que aparecer en el salón recién salida de la ducha. Aunque en algunas ocasiones excepcionales, como la visita de Gorbachov en 1987, fue todo su gobierno quien salió de la ducha”.

“Siempre fue muy aficionada a la percusión aunque, en cierto modo, todo se debió a un mal entendido. En sus primeros años de gobierno visitó algunos países africanos de la Comonwealth y allí se interesó por la cultura negra, especialmente por los bongos, por su llamativa sonoridad y su extraña asimetría. ‘Uno es más grande que el otro’, comentó a un músico la radiante Margaret, ‘les pasa lo mismo que a los míos, toque, y verá’. Como a la mayoría de las inglesas, la simple sonoridad de la palabra bongo la remitía a su yo más salvaje”.

Hallan pelo humano en un desagüe

Rosa Boyero, profesional de la limpieza, encontró ayer por la tarde unos filamentos oscuros en el desagüe de la bañera de uno de sus clientes, Alfonso Ramos, que vive solo desde hace tres años en un apartamento de Tarragona «donde nunca ha ocurrido nada raro». Tras ser alertadas del hallazgo, y ante la posibilidad de que los filamentos pusieran en peligro la salud pública, las autoridades examinaron el material a conciencia y concluyeron que se trata de pelo humano. «Es una curiosa mezcla de cabellos largos con vello púbico, todo compactado y húmedo. El desagüe es de aluminio, como todos, y en principio parece raro, por no decir imposible, que de allí brote todo esto», explica un agente de la Policía científica. Ramos asegura que es la primera vez que ve una bola de pelo parecida y niega que haya estado realizando experimentos o cultivos extraños. «Yo no sé nada de química, sólo soy contable», asegura.

Hasta que se averigüe el origen del vello, la bañera de Alfonso Ramos permanecerá precintada y a ella podrán acceder únicamente los expertos a cargo del caso. El secretismo oficial no ha hecho más que avivar los rumores entre la población, que empieza a mirar con otros ojos al aluminio. «En esta dictadura de la tecnología en la que vivimos, nos liamos a usar materiales sin saber lo que puede ocurrir. Basta con que esa pelambrera sea contagiosa para que los edificios se transformen en grandes barbas y España, en vez de ser como una piel de toro, acabe convertida en un enorme pubis siendo nosotros las ladillas. Ahora en invierno el pelo no nos parece mal, pero espera a que llegue el mes de agosto en Madrid, por ejemplo», advierte una ciudadana que no ha querido desvelar su identidad «porque ya sé lo que hacéis luego con los nombres de las personas».

Otros, desde un enfoque más constructivo, ven en el «aluminio peludo» un posible remedio para la alopecia. «Sería cuestión de colocarse un casco de aluminio en la cabeza y esperar a que crezca la cabellera. El reto supongo que será conseguir que no crezca sólo pelo púbico porque si no todos tendríamos el peinado ese raro de los argelinos. Y bueno, también es cierto que a la que te dé el sol en la cabeza aquello puede alcanzar temperaturas altísimas. Pero vaya, a los calvos ya les pasa un poco eso, les da un poquito el sol y parecen focos rojos de discoteca» argumenta Javier Blázquez Gámez, experto en física de materiales.

Podría haber vello púbico en Marte.

Al trascender el descubrimiento fuera de nuestras fronteras, muchos científicos han pedido fotografías del desagüe para someterlas a examen. La Agencia Aerospacial Norteamericana (NASA) ha llegado a reconocer que existen imágenes de la superficie de Marte donde se aprecian masas velludas muy similares a las encontradas en el apartamento de Alfonso Ramos. «Podría ser vello púbico, pero de un pubis no humano. No descartamos que los genitales puedan ser formas de vida no necesariamente ligadas a otro organismo, aunque en nuestro caso siempre estén pegados a un hombre o a una mujer. Que exista aluminio con sus propios genitales abre muchas posibilidades», afirma la agencia en un comunicado.

Edwin Eugene Aldrin, el segundo hombre en poner un pie en la Luna, llegó a decir que le había parecido ver una perilla encima de una roca lunar, aunque luego añadió «creo que se me ha ido un poco la perola con eso que he dicho de la perilla». Ahora sus impresiones han dejado de ser anecdóticas y figuran en el centro de todas las investigaciones sobre vello espacial.

En España, el tema ha suscitado una polémica entre Rosa Boyero, la descubridora de la mata de pelo, y Alfonso Ramos, propietario de la bañera. «Creo que si hay que bautizar de algún modo a la bola de pelo, tendría que llamarse ‘pelo Boyero’ y no ‘pelo Ramos’. Fui yo quien se acercó y agarró esa masa asquerosa y puede que peligrosa. Alfonso vino después y se limitó a chupar cámara cuando vinieron los de La Sexta», explica la mujer.

Juan José Millás no escribirá «hasta que consiga colgar esas putas cortinas»

Millás ante el ventanal desnudo.
El escritor Juan José Millás ha llamado esta mañana a la redacción del diario El País para comunicar que suspende todas sus colaboraciones en los medios de comunicación, así como cualquier otra actividad periodística y literaria, «hasta que resuelva un asunto que requiere mi plena concentración». Al ser interrogado varias veces sobre la naturaleza de este asunto, ha reconocido finalmente que «estoy intentando colgar las putas cortinas de mi estudio, que las lavé porque estaban ya negras y ahora sólo se suben de uno de los lados porque no puedo colocar bien las cuerdas que las sujetan».

Aunque el autor no ha querido dar muchos más detalles al respecto y se ha encerrado en casa para pelearse con las cortinas, el humorista Juan Carlos Ortega, amigo de Millás, ha declarado a este diario que «le llamé para saber si se estaba quedando con los de El País o qué pero enseguida me di cuenta de que iba en serio y de que estaba muy nervioso porque decía muchos tacos. Le dije ‘Juanjo, coño, que estás haciendo el ridi’ y le recomendé que al menos pidiera ayuda a su esposa Isabel. Entonces se cabreó más aún y me contestó que ella tampoco tiene ni puta idea de cortinas y que encima no para de decir lo típico que dicen los psicoanalistas, es decir, que en realidad no se está enfrentando a las cortinas sino a la figura paterna». Ortega cree que la teoría de la esposa del escritor, Isabel Menéndez, que es efectivamente psicoanalista, no va desencaminada porque el padre de Millás «era muy manitas y siempre llevaba un destornillador encima. Por eso se lo ha tomado todo como un reto personal».

Pese a las interpretaciones psicoanalíticas, Millás asegura, claramente fuera de sí, que «no soy tan hijo de puta como para querer colgar a mi padre» e insiste en que «el problema es simplemente que no puedo escribir con tanta luz y tengo que averiguar cómo coño funciona el sistema ese de los estores, que parece sencillo pero es una puta mierda». Según su propia esposa, el tema está obsesionando tanto al escritor que, bajo el seudónimo de Chesterton, ha llegado a pedir ayuda en foros de Internet dedicados al bricolaje y a los cuidados del hogar. «Me lo conozco bien y estoy convencida de que, si finalmente vuelve a la literatura, su próxima novela se titulará ‘Las cortinas'», aventura Menéndez.

Vuelve Jordi Pujol

El ex President de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, está sopesando la vuelta a la actividad política, según confiesa en el artículo titulado “Mi vuelta” publicado en el diario La Vanguardia. En el mismo, Pujol aclara que “nunca lo haría en Convergència Democràtica, y menos en Unió”, sino en un marco bien distinto. “El anarquismo es una idea muy tentadora”, escribe, “quizás la única salida a un sistema agotado”. “Además”, prosigue, “el anarquismo, tal como lo veo, no se contradice con la idea de Dios ni con la familia”. “El domingo, claro, es el Día del Señor, pero nadie te obliga a tener Dios los días laborables, que es cuando el anarquismo tiene más sentido”.

Los últimos años el político ha dedicado buena parte de su tiempo a escuchar jazz y a tocar el contrabajo, ya que, según sus propias palabras, “el jazz me ha abierto los ojos” hasta el punto de que cree que hoy por hoy las ideologías del siglo XX están quedando en evidencia. “Hay que reinventar la política europea”, afirma.

Pujol, que como es sabido tiene un vínculo muy estrecho con el Rey Juan Carlos, confiesa que ambos han pasado últimamente numerosas noches “charlando y bebiendo vino y escuchando y tocando jazz, sobretodo free jazz y bebop”, durante las cuales “hemos hablado del anarquismo con mucha intensidad, si bien él, que es mucho más nihilista que yo, no puede hablar de ello en público debido a su profesión de rey”. Ambos coincidieron en que el futuro de Europa pasa por liberarse de las limitaciones del actual sistema político y apostaron por una Europa mucho más “intensa”. “Las noches con Juan Carlos me han llevado a plantearme seriamente la creación de un partido anarquista para el cual ya he contactado con bastantes amigos y personalidades del mundo económico y político que se han mostrado dispuestos y abiertos”. No menciona ningún nombre, si bien deja claro que todos ellos tocan algún instrumento.

Acaba el artículo anunciando la próxima aparición de un disco llamado “My Feelings Are Just For Catalunya!”, grabado con él al contrabajo, el Rey a la trompeta y Abel Matutes al piano, que podrá descargarse libremente en Internet bajo licencia Creative Commons.

Dos niños cambian el trazado del Ebro

Los hermanos Ferreira se resistían a ser "capturados" por sus padres.
Los hermanos Ferreira, de nueve años, pasaron la tarde de ayer jugando en el Puente del Ebro de Tudela (Navarra) mientras sus padres celebraban una comida familiar en un restaurante de la zona. Al parecer, las criaturas decidieron acercarse al margen izquierdo del río y empezaron a jugar con un palo y unas piedras con las que modificaron el trazado del Ebro, que ahora desemboca en Murcia.

«Es una catástrofe natural que va a afectar económicamente a muchas familias» asegura Gervasi Aspa, alcalde de Deltebre, que pide además que el Gobierno catalán declare el Delta del Ebro «en situación de emergencia nacional». Mientras la desembocadura anterior del río se vacía rápidamente de agua, en Murcia el acontecimiento está siendo aplaudido por la población, que se despide para siempre de los problemas de sequía. «Ahora que muchos ya no se acordaban de la polémica por el trasvase del Ebro, van esos dos niños gilipollas y la arman» se queja Javier Martínez, decano del Colegio de Hidro-geólogos de España.

Las autoridades piden calma y aseguran que se necesita tiempo para evaluar las consecuencias de lo ocurrido. Toribio Recasens, portavoz de la Federación Catalana por el Bienestar del Mejillón del Delta, replica que «nosotros tenemos muy claras las consecuencias que se han derivado de todo esto: los mejillones se quedan sin agua y agonizan, sufren migrañas terribles y se chupan unos a otros para obtener oxígeno».

En Murcia el panorama es completamente distinto. «Los niños se revuelcan en el agua porque muchos la habían visto sólo por la tele» exclama Miguel Ángel Cámara, alcalde de la localidad. Tal es el entusiasmo de los aldeanos que algunas asociaciones locales plantean la instauración de nuevas tradiciones para celebrar la llegada de tan preciado líquido. «Queremos que cada año, por estas fechas, la gente salga a la calle para ver cómo el párroco ahoga a un borrico en un charco», sostiene Cámara. Muchos también proponen que los hermanos Ferreira sean inmortalizados en una escultura de bronce, aunque «por supuesto habrá que contar con el permiso de sus padres, igual que con el borrico también habrá que ver qué opinan en Europa», reconoce el alcalde.

«Me quiero casar por lo senil»

María Cerdejos tiene 66 años y no recuerda si al final se casó o no con Mario, el hombre con el que convive «desde hace… no sé, creo que desde que me casé». Ambos sufren los achaques de la edad, aunque María, más joven, lo lleva mejor que su compañero, que recoge pelusas del suelo creyendo que pertenecen a la cabellera de Lord Byron. «Yo sé que no atinamos mucho y por eso pido al Gobierno que deje que nos casemos por lo senil. Le mando cartas al presidente Adolfo Suárez, pero me contesta hablándome de sus perros», se queja.

Los dos ancianos me reciben muy cortésmente, pero han cometido un error fatal que me obliga a apartar la vista. Él se ha puesto su ropa pero también la de ella, por lo que María va completamente desnuda. Mario suda como un cerdo y se queja continuamente del horno del vecino, al tiempo que busca un charco en el que refrescarse. «No sé cómo lo hacían los cromañones, de verdad que no lo sé. Y encima hicieron aquello del fuego. Qué calor», se lamenta.

Intuyo que María sufre alzheimer porque cada cinco minutos se sorprende de verme y me pregunta si soy «el chico de los espárragos». Pero se la ve tan feliz como a su pareja. No parece importarles la crisis económica y su único objetivo en la vida es «casarnos con nuestros vestidos de viejo y luego viajar al norte, a Internet».

La comida que me sirven es, probablemente, la que a Buñuel le hubiera gustado servir en sus rodajes. Hay una dorada partida por la mitad encima de una vieja y manchada bandeja de plata que, en el centro, luce una pegatina muy grande de Titanlux. Como las dos mitades del pescado están desplegadas con los ojos mirando hacia arriba, Mario cree que se trata de dos pescados gemelos y les tira guisantes para que jueguen. Su compañera le ruega que no juegue con la comida pero él replica que es la comida la que está jugando. Luego pide el postre y María me pregunta si he traído algo con piña. Por suerte, un cuadro cae repentinamente al suelo y con ello se da por terminado el ágape.

Mientras sirve un poco de té «que no es de los moros, sino del otro», María se queja de que las autoridades les traten con paternalismo y critica a la Iglesia, «que tiene ganas de que nos muramos para que comprobemos que lo que dicen es verdad». Mario, en un arranque de lucidez, exclama que «aquella película de Amenábar es una mierda» y promete que, si nadie se ofrece a casarles por lo senil, acudirá al extranjero. María le ordena que se tranquilice. «No le grites al chico, que sólo ha venido por lo de los espárragos», explica con tono conciliador.

Domicilio de Mario y María Cerdejos

– Dorada «à la Titanlux».
– Guisantes.
– Té que no es de los moros, sino del otro.

Total: cortesía del entrevistado.

Una gomina en mal estado daña la reputación de un ejecutivo

El ejecutivo japonés fotografiado por uno de sus empleados.

El ejecutivo japonés fotografiado por uno de sus empleados.
Su caso muestra el drama de cientos de ejecutivos que, diariamente, confían todo su éxito profesional a su peinado engominado y reluciente. «Me gusta llevar el pelo engominado. Me da un aspecto aerodinámico. La gente cuando me mira piensa: ‘Ese tío es como una bala, esquiva los problemas. Es como una cucharacha: si le quitaras la cabeza podría seguir firmando acuerdos durante días’. Sí, mi peinado me define», dice el director general de una empresa alemana de telecomunicaciones.

Aunque ya ha saltado la voz de alarma y han sido retirados del mercado todos los botes de gomina del lote defectuoso, muchos ejecutivos ven que su vida laboral puede peligrar y optan por acudir a trabajar con redecillas de pelo evitando así desprendimientos de peinado.

Mario Conde, el engominado más ilustre de España, ha criticado que los ejecutivos de hoy en día no sepan reaccionar ante situaciones de crisis como la presente. «Cuando estuve en la cárcel tampoco tenía gomina y me vi obligado a utilizar alternativas. Tuve que recurrir a la vaselina. Producto que, por suerte, no escasea en la cárcel. Pero recibí palizas porque muchos presos consideraban un desperdicio que me la pusiera en la cabeza», explica por teléfono. «Yo me he puesto en el pelo cosas que nadie creería».

Disimulaba la calva dejándose unos pelos largos y peinándolos de lado.

Pedro Carnitas peinándose con saliva.
Pedro Carnitas peinándose con saliva.
No sólo los varones con generosas matas de pelo se han visto afectados. Pedro Carnitas, de cincuenta años, se quedó calvo a los cuarenta y dos. Desde entonces, ha dejado crecer un mechón de pelo a un lado de su cabeza. «Uso la gomina y la cera para pegarlo a la calva, haciéndola invisible. Es un proceso largo que me obliga a levantarme dos horas antes cada mañana. Ayer salí de casa como un pincel pero a las tres horas el mechón empezó a caerse», explica. Ahora, todos los empleados del supermercado del que es dueño y algunos de sus clientes conocen su secreto, por lo que Carnitas ha declinado utilizar saliva u otros sucedáneos para peinarse. «Ellos no lo sospechaban, hubiera podido seguir disimulando durante años», dice. Demandará a la marca por daños y, dado que se verá obligado a raparse toda la cabeza para asumir la calvicie con dignidad, pedirá que el fabricante corra con los gastos de la peluquería.

Burger King lanza una hamburguesa «con un toque gay»

La nueva hamburguesa ha causado problemas de identidad sexual a cientos de adolescentes que la han probado. «No llevábamos mucho dinero y cogimos el menú ‘Whopper Hasselhof’ porque es muy barato. Nos gustó mucho pero no sabíamos nada de que fuera, ya sabes, gay. Y ahora… no sé, estamos muy confusos. Yo he dejado a mi novia, para empezar, porque no quiero que se lleve un chasco cuando vea que me pongo su ropa interior. Es que yo ahora ya no sé de lo que voy a ser capaz» dice uno de los jóvenes entre lágrimas. Su padre, afligido, le ha llevado a comer bocadillos de calamares y filetes rusos para «curarle».

Pese a los incidentes, que Burger King insiste en calificar de aislados, la comunidad gay ha aplaudido la promoción. «Ya era hora de que hubiera hamburguesas con regusto a hombre. Antes ir al Burger King era muy sucio y varonil; ahora, para que nos guste del todo, sólo tienen que triplicar los precios», decía un comentarista en la web de revista Zero. «No hace falta, eso sí, poner tantísima crema agria por dentro porque luego te manchas todos los morros».

Se encoge de hombros pero el resto del cuerpo permanece igual

Esquema del proceso.
Todo empezó cuando suspendió un examen: «Pareció no importarle, le preguntabas qué iba a hacer y se limitaba a encogerse de hombros, sin mover el resto del cuerpo y sin decir palabra. Y poco a poco ha ido haciéndolo cada vez más a menudo. Ya no reconocemos a nuestra hija» dicen sus padres, compungidos. «Le hablas y le preguntas cualquier cosa y todo es encogerse de hombros. Nos han dicho que amputándole los brazos quizá recuperaría las ganas de vivir, pero es una decisión difícil de tomar». Este periódico ha querido entrevistar a Carlota, la afectada, pero ésta ha declarado que «pasa». Al decirle que los médicos habían sugerido amputarle los brazos, ha hecho un gesto como de «y yo qué quieres que haga».

Un caso similar al de Carlota se dio en Murcia hace años, en este caso en una señora mayor. Angela Puertas empezó a chasquear la lengua conforme ganaba años. Al principio nadie le dio importancia pero progresivamente su cara quedó convertida en una mueca de disgusto. «Yo ya veía que su carácter se iba agriando conforme la boca se le retorcía. Nadie quiso curarle aquél tic y tú veías que lo hacía sin querer, porque siempre ponía aquella cara como de parecerle todo mal. Le explicabas cualquier cosa y chasqueaba la lengua. Murió sola. Sólo pido que se investiguen más estos casos», explica su hermana.

Compra El País y le venden el grupo Prisa

¿El futuro ciudadano Kane español?
Antonio Pardiñas, residente en Alameda del Obispo (Córdoba), salió esta mañana a por el pan y el periódico y, al preguntar el precio de El País, el encargado del quiosco le hizo pasar a un despacho y le propuso convertirse en accionista mayoritario del grupo Prisa con condiciones de financiación favorables y asequibles dada su situación económica.

«Yo sólo quería el diario pero el hombre me lió y me dijo que por sesenta euros al mes pues ya tendría el Digital con todos los canales y podría decirles a los periodistas qué temas me interesa que se traten. Total, que le di una paga y señal de veinte euros, que es todo lo que llevaba encima, y le dije que lo discutía con mi mujer» explica Pardiñas. Ignacio Polanco, actual presidente de Prisa, anima al matrimonio a «atreverse en esta nueva aventura mediática por un precio inmejorable gracias a la delicada situación del grupo y, en general, del sector del periodismo en España».

Antonio y su esposa Carmen regentan actualmente una tintorería pero reconocen que la posibilidad de ocupar el despacho presidencial en la sede madrileña de Prisa les seduce bastante. Sus asesores advierten, pese a todo, que no es el mejor momento para liderar un medio de comunicación: «Lo he consultado con mi vecino, que tiene una gestoría, y me ha dicho que está bien pero que tenga en cuenta que esta gente tiene muchas deudas y que por eso están tan interesados en endosarle el marrón a otro», asegura Antonio. Polanco niega que se trate de una estrategia financiera y asegura que su idea es «entregar El País al pueblo porque de algún modo esta es nuestra filosofía como medio de comunicación. No queremos que el periódico caiga en manos de corporaciones».

Aunque el matrimonio sigue valorando la oferta sin haber tomado ninguna decisión, la situación ha generado inquietud en el gremio periodístico. «Nos interesa mucho saber si los Pardiñas son de izquierdas o de derechas y, sobre todo, a mí como profesional me gustaría saber si quieren contar conmigo para dirigir el diario» confiesa Javier Moreno, actual director de El País.

Según han declarado algunos vecinos y conocidos de Carmen y Antonio, su actitud ante la política es más bien escéptica y suelen comentar, refiriéndose a los principales líderes del país, que «se meten en estos tinglados para robar». Antonio es también un fan reconocido del aeromodelismo, por lo que se sospecha que, de convertirse finalmente en una pieza clave de Prisa, esta temática sería uno de los ejes vertebradores de las principales cabeceras del grupo.

Varios niños se asocian para formar un adulto

Inglaterra vive conmocionada tras producirse ayer un caso de fusión infantil voluntaria, un extraño fenómeno biológico por el cual dos o más niños pueden combinarse a nivel celular formando un adulto que conserva, eso sí, la mentalidad inmadura de las criaturas originarias. «Creíamos que no era posible algo así, hay documentos antiguos que se refieren a casos parecidos pero se suponía que eran leyendas y supersticiones» explica Jonathan Harris, pediatra de uno de los niños afectados.

Según dichos documentos, «los críos se asocian voluntariamente porque todos ellos están frustrados al no poder hacer ciertas cosas reservadas a los adultos. La impotencia que sienten es tal que sus organismos se alían para defenderse» añade el doctor. En este caso, el adulto es fruto de la fusión de Ted, Rob, Bob y Dennis, todos ellos residentes en el condado de Kent. «Ted, Rob y Bob tienen -o tenían- trece años de edad, pero Dennis no era más que un bebé de tres meses. Se conocían del barrio y sus familias eran estrictas. Al entrar Dennis en la mezcla, el adulto resultante presenta un carácter muy infantil pero a su vez sólo piensa en beber vino bueno y masturbarse», asegura Harris.

El suceso no sólo ha hecho tambalear los cimientos de la biología. También ha suscitado grandes dilemas morales y jurídicos: «Estamos hablando de un adulto y, por lo tanto, no tiene tutor legal y de momento está por ver si se le declara incapacitado. Los padres de los niños no quieren que beba vino ni que fume porros porque es precisamente lo que no dejaban hacer a sus hijos. El problema ahora es que ellos no son en rigor los padres de esa nueva persona. Digamos que los críos se han salido con la suya», explica la experta en bioética Roseanne Boladres.

«Si supiera qué parte de ese hombre corresponde a la cara de mi hijo, juro por los dioses que le abofeteaba con toda la mano abierta» exclama impotente Robert Crob, padre de Rob. Las familias de los otros niños también se debaten entre la preocupación y la rabia. Mientras una de las madres se alegra ya que «ahora sólo tendremos que darles una asignación y la pagaremos entre todos», otra se angustia «porque es la hora de bañarlo pero meter a ese señor peludo y gordo en la bañera me da mucho asco».

El nuevo adulto, bautizado provisionalmente con el nombre de Trebnnis, ha sido acogido en casa de uno de los niños y se dedica a beber vino y a masturbarse. También ha solicitado, en un inglés bastante rudimentario, que se le presten revistas eróticas bajo la amenaza de pedir un taxi y abandonar el hogar familiar para salir en busca de mujeres.

La idea de los padres es introducirle sedantes en la leche de los cereales y mantenerlo inconsciente hasta que se decida qué hacer con él. Ello implicaría, sin embargo, sedarle contra su voluntad e incurrir, por lo tanto, en una violación de la ley.

«Arafat on ice»

Todo el que me conoce sabe cómo disfruto haciendo escapadas de un día a Londres, Roma, París o Beirut para ir de tiendas y captar el ambiente cultural de estas extraordinarias ciudades. Este fin de semana aproveché un ofertón de British Airways y me planté en Beirut. Hice unas compras en Harrod’s y en Leroy Merlin y, paseando por el West End de la ciudad, me llamó la atención un espectáculo que se acababa de estrenar en el Yussuf Memorial Palace: «Arafat on ice».

Sin pensármelo dos veces adquirí dos butacas de platea (una para mí y otra para el abrigo y las bolsas) y me preparé para disfrutar del espectáculo. No hace falta ni mencionar la estupefacción que me produjo la celeridad con que se había preparado este montaje sobre el Rais palestino, ni la sospecha de que, en definitiva, escondía una hábil maniobra comercial para aprovechar el tirón de un personaje aún muy presente en la memoria de los ciudadanos.

Y no me equivocaba.

La partitura la firma el irregular Christophe Abderraman III, de quien recuerdo la sobreactuada «The phantom of the Golan Highs» o, la por momentos panfletaria, «Join Hezbollah!». El libreto corre a cargo del por mí desconocido Jacob Cohen (leo en el programa de mano: «Former liutenant of the Israel army»).

Como cualquier espectáculo de formato «on ice» el montaje resulta de entrada frío. Los personajes están construídos a base de giros absurdos y golpes de efecto y continuamente se rompe la cuarta pared. Pero vayamos por partes.

El espectáculo empieza con un solo de Arafat. Es un solo vibrante, austero y efectista. A destacar el espectacular parecido del protagonista con Arafat real, efecto, dicha sea la verdad, conseguido con una careta de cartón.

Todo el primer acto, que narra los años de juventud insurgente del líder de la Autoridad Palestina, está trufado de escenas de masas, coreografías excesivas y abuso de cañones de luz. Muy remarcable, empero, la escena de los camellos.

Los autores optan por el clásico argumento folletinesco, buscando la lágrima fácil y oscilando entre el melodrama más desatado y el slapstick más ordinario. Hay un exceso de carrerillas y persecuciones superfluas.

El entreacto o «intermezzo» es quizás el momento más emotivo de la obra, con un Arafat traicionado por los suyos y que, desengañado, abandona la lucha armada. Todo el drama interno, las contradicciones humanas y morales se simbolizan con unos emocionantes molinillos y combinaciones de saltos mortales y «skating backwards». Lástima que todo el «intermezzo» sea descaradamente plagiado de «Cavalleria Rusticana», de Mascagni.

El segundo acto decae considerablemente. Pese al esfuerzo en el aspecto luminotécnico, con despliegue megalómano de efectos estroboscópicos en las escenas de intifada, la trama peca de repetitiva y los duetos transmiten un dejà vu constante.

Nuevamente los momentos que arrancan las ovaciones más sinceras son los solos de Arafat, con unas diagonales a gran velocidad sobre una sola pierna que simbolizan, quizá demasiado explícitamente, el difícil equilibrio entre los intereses del pueblo palestino y la política exterior israelí.

Sobre el tercer y último acto no tengo una opinión clara, puesto que tuve que ir al lavabo y los controles de seguridad me hicieron perder 65 minutos del inicio. Aún así la sensación que queda es de decepción. Puesto que la última parte del espectáculo narra justamente la última parte de la vida de Arafat, era obvio que los autores tenían entre manos una materia prima de padre y muy señor mío. Pero nuevamente pecan de lo mismo: dan por sabidas demasiadas cosas. Como si todo el mundo conociera de pe a pa los acuerdos de Camp David o las precarias condiciones del confinamiento en la Mucata.

Hay también un exceso en el uso de los niños-bomba. Los 20 primeros son impresionantes, pero los sucesivos ya dejan indiferente. Es obvio que el director del espectáculo nos está preparando para la gran aria final, con un Arafat moribundo y desplegando todos sus recursos vocales. Estéticamente es muy interesante la puesta en escena de la agonía del Rais, con una cama de hospital deslizándose sobre el hielo de forma casi espectral. Lástima del pegote final, francamente postizo y en forma de epílogo, donde nuevamente el actor que encarna el líder palestino se luce en un solo desafortunado, con un abuso musical de la sección de cuerda.

Pese a ser un espectáculo comercial para toda la familia, «Arafat on ice» tiene algunos hallazgos interesantes, pero al fin y al cabo queda reducido a la nada por culpa de los efectismos y por no apostar decididamente por un registro concreto, siempre basculante entre el biopic, el thriller psicológico y la ópera rock.

En definitiva, un espectáculo mediocre que no aporta prácticamente nada nuevo al panorama emergente de los montajes «on ice».

Un cliente de El Bulli se come la factura creyendo que era otro plato

Rosendo Mejía acudió con su esposa al célebre restaurante de Ferran Adrià, El Bulli, y se fue sin pagar porque «terminada ya la cena vi que no me traían la cuenta, por lo que pensé que el método de pago sería algo sofisticado, sin tener que sacar los billetes allí entre la comida». Sin embargo, lo cierto es que el camarero sí le trajo la factura a Mejía. «Es verdad que sirvieron como una cajita muy mona que tenía un papel y unos bombones al lado. Nos lo comimos todo, estaba tan bien presentado que no se me ocurrió que aquello fuera la cuenta», alega el cliente.

Aunque los responsables del establecimiento reclaman a Rosendo Mejía el importe de la cena, éste se lo está pensando «porque claro, así en frío me he dado cuenta de que nos comimos un papel lleno de tinta que podría habernos matado. La tinta es venenosa. Fue un error por su parte servirlo con tantas florituras, una temeridad. No sé cuánto les debo, pero hablaré con mi abogado porque quizá son ellos quienes deben indemnizarme».

Ferran Adrià se ha mostrado «entre indignado y desconcertado» porque varios de sus clientes, al enterarse de lo ocurrido con Mejía, deciden tragarse la cuenta «por si cuela». Adrià ya ha advertido que «no les va a funcionar». Poniendo más leña al fuego, Mejía ha apuntado que «si a él le ha funcionado todo el tinglado que tiene montado con las espumas y las esencias, no veo por qué no podemos aprovecharnos también nosotros de sus propias pijadas».

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