La inquietud y el miedo se han apoderado esta mañana de Aveiro (Portugal) por culpa de un bañista obeso que se dedica a pasear por el borde húmedo de una piscina municipal inconsciente del peligro que supone para sà mismo y para el resto de los ciudadanos. “Al principio parecÃa que se iba a bañar, pero entonces ha sacado un iPod de la riñonera y ha echado a andar tranquilamente, sabiendo que en el agua hay niños” afirma un testimonio alarmado.
La inquietud y el miedo se han apoderado esta mañana de Aveiro (Portugal) por culpa de un bañista obeso que se dedica a pasear por el borde húmedo de una piscina municipal inconsciente del peligro que supone para sà mismo y para el resto de los ciudadanos. “Al principio parecÃa que se iba a bañar, pero entonces ha sacado un iPod de la riñonera y ha echado a andar tranquilamente, sabiendo que en el agua hay niños” afirma un testimonio alarmado. Las autoridades no pueden obligar al bañista a abandonar las instalaciones porque no está realizando ninguna práctica ilegal y, aunque se recomienda al resto de personas que abandone la zona hasta que pase el peligro, son muchos quienes se niegan a irse y reclaman al Gobierno que haga algo. “Somos cincuenta y tres personas contra un gordo, gente honrada que quiere disfrutar del verano sin riesgo a que sus hijos vean cómo ese suicida desalmado se parte el cráneo contra el borde de la piscina o, peor aún, se cae al agua encima de alguien y lo ahoga para sobrevivir él”, se queja la madre de un niño “que podrÃa haber muerto”.
Aveiro -situada a 55 kilómetros al norte de CoÃmbra y con cerca de 60.000 habitantes- nunca habÃa vivido un episodio similar y, según su alcalde, Élio Maya, “nuestra prioridad ahora es luchar no sólo contra la voluntad del bañista sino también contra la histeria colectiva”. Maya ha insistido en que “en ningún momento se intenta marginar al colectivo de personas de más volumen, pero si este señor no se cansa de pasear habrá que tomar medidas que impliquen la fuerza fÃsica”. El colectivo portugués de personas obesas (BOUM) no ha tardado en defender al bañista asegurando que “se le está acusando a él cuando en realidad deberÃamos preguntarnos si los bordes de las piscinas en este paÃs son suficientemente seguros y secos”.
Observadores internacionales han acudido a la zona para ver si es posible establecer un proceso de negociación con el aguerrido paseante. “El problema es que va escuchando música y creemos que ni siquiera se ha percatado del lÃo que está provocando” se lamenta Irvin Leguinne, experto en catástrofes marinas.
Al parecer, la PolicÃa ha encontrado efectos personales del bañista en una tumbona de la piscina, concretamente una bolsa de supermercado con tres bollos de azúcar, una palmera de chocolate y una carta firmada por una tal AmbrosÃa Madeiro en la que ésta le pide que se cuide más. “La clave ahora es esa tal AmbrosÃa Madeiro. Creemos que sólo ella puede convencerle para que se aleje de una vez del borde. Si lo hacemos nosotros probablemente se asustará, caerá al agua y las consecuencias ya pueden ustedes imaginarlas: contusiones, horror, el principio de ArquÃmedes…” advierte un agente.
anorexia ya.
están un quÃmico, un fÃsico y un matemático de vacacines en aveiro y ven a el susodicho bañista obeso y uno de ellos dice…vamos a calcular su volumen:
el quÃmico dice:
su volumen sera la masa partido por la densidad del gordo
el fÃsico dice:
si lo metemos en la piscina, el volumen será igual al volumen del lÃquido desalojado
el matemático dice:
supongamos que el gordo es esférico….
….
para quienes no caigan el volumen serÃa 4/3 por pi (3.14) por el radio del gordo al cubo