Héroes de verano

“Robo helados a los niños para que no engorden”

Federico Valerio no sabe ya cuántas madres enfurecidas le han abofeteado la cara por morder los bocadillos, helados y piruletas de sus hijos. Pero eso no le hace cejar en su empeño de luchar contra la obesidad infantil. “Yo fui un niño gordo y ahora sufro las consecuencias. Cuando trato de explicarle eso a una madre no lo entiende y vuelve a pegarme. Falta concienciación ciudadana” explica desde una playa de Benidorm mientras sus ojos buscan entre el gentío a niños a los que salvar de un futuro lleno de michelines y rechazo social.

Aunque pese 150 kilos, cuando se trata de hacer el bien robando comida Federico se muestra ágil y eficiente como un ninja. Da gusto verle pasear entre las toallas de los bañistas, identificar las bolsas de los bocadillos y esconderlas en su enorme bañador. “Invisible como un ratón, implacable como un rinoceronte” dice riendo. Aunque el “robo de guante blanco” no siempre es lo más eficiente y él mismo reconoce que, si tiene que recurrir a la fuerza bruta o a las amenazas para comerse la hamburguesa de un niño y evitar que le suba el colesterol, no duda en hacerlo. “Nuestros hijos están comiendo veneno, veneno. Y nadie mueve un dedo por evitarlo”, se queja.

La treta más común de Federico es esperar a que una criatura mire hacia otro lado para acercarse en silencio y, de un mordisco, comerse la bola de su cucurucho de helado. Pero también recurre al diálogo si es necesario. “Soy muy de preguntar a la gente en los restaurantes si van a terminarse su plato o de informarles de la cantidad de calorías, grasas saturadas y demás que tiene una pizza o un plato de fabada. Los adultos también están expuestos a la obesidad si se descuidan aunque, claro está, los niños son los más indefensos y por eso también son mi objetivo principal”.

Federico sabe que muy pocos aprecian su desinteresada labor que, además, le está perjudicando seriamente. “Cada vez que le robo un Corneto a un niño estoy un paso más cerca del infarto, o de no poder asearme yo mismo, o de tener que vestirme con la funda del coche; pero los niños son el futuro y hay que luchar por ellos. Si veo a un chaval lamiendo un delicioso helado de chocolate no puedo permitir que se lo termine, es superior a mí y tengo que salvarle. Es como con mi mujer, a quien siempre ayudo a terminarse su bebida o sus platos. Me estoy destrozando el hígado pero al menos ella está sana como un galgo” asegura mientras sus escuálidos retoños, que acaban de salir del agua, le preguntan en qué bolsa están sus bocadillos de jamón y sus refrescos de cola.

2 Comentarios de ““Robo helados a los niños para que no engorden””

  1. Rob dice:

    xp jhajhaj ya enserio es esto veridico?

  2. Alo dice:

    Si Rob Sí, guarda bien tu helado si ves a algún gordo en la playa que vaya paseando cerca de ti…

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