Dos agentes de Tráfico multaron ayer en Tarragona a una señora que llevaba toda la mañana yendo a mil por hora. “Se levantó temprano y ya empezó a organizarme el día. Le pedí que me dejara en paz porque estoy de vacaciones y es que ni me escuchó. Se duchó en tres segundos y se fue a hacer recados. La cosa pintaba mal” reconoce su marido Alfredo. Carmen Ayuso fue finalmente retenida por las autoridades justo cuando empezaba a enervarse en la cola del supermercado. Aparte de la sanción económica, se le retiró la tarjeta de El Corte Inglés.

Pere Navarro, director general de Tráfico, admite que “es común que, incluso en vacaciones, haya personas que funcionen con el turbo puesto, crispando el entorno y poniendo en riesgo la tranquilidad de la gente. Hay que pararles los pies porque producen contaminación nerviosa”. Navarro no descarta encargar una campaña de concienciación “como la que realizamos hace dos años usando el lema ‘Con la calma’. En Europa hay iniciativas similares que han conseguido reducir el índice de infartos”.

Ayuso reconoce que “normalmente voy a cien, pero es que ayer iba a mil porque tenía que preparar muchas cosas, la mañana pasa rápido y encima todos se quejan pero nadie ayuda”. Su esposo Alfredo pide al Gobierno que tome medidas “y lance campañas educativas para que esas personas entiendan que, aunque comamos a las tres y media, tampoco pasa nada porque estamos en agosto y, total, por mucho que se sirva la comida a las dos en punto luego pierdes el tiempo viendo la tele y echando la siesta”, a lo que la infractora replica que “lo de la siesta lo dirás por ti, porque luego yo tengo que recoger la cocina, fregar el comedor y a lo tonto ya me toca preparar la cena”.