Tras el grave incendio declarado el pasado mes de julio en Tarragona, y ante la dificultad de evitar catástrofes similares cada verano, el consejero de Interior de la Generalitat, Joan Saura, decidió informarse sobre nuevas técnicas de prevención de incendios en los centros más avanzados de Europa. Finalmente, con el beneplácito del presidente José Montilla, se ha optado por una solución que sólo se ha aplicado anteriormente en Chipre y que consiste en la creación de bosques antiincendio.

“Es literalmente imposible que en un bosque de estas características prospere un fuego. Se sustituye todo el material inflamable, especialmente árboles y matorrales, por extintores revisados periódicamente y preparados para accionarse si salta la alarma” ha expuesto el propio Montilla en la inauguración del primer bosque piloto en Horta de Sant Joan.

Distintas organizaciones ecologistas, encabezadas por Greenpeace, han cuestionado la medida alegando que “puede que no sea muy respetuosa con los árboles y tal”. La perspectiva de un entorno libre de hectáreas arrasadas por las llamas, sin embargo, se impone ante cualquier recelo.

Dimitris Christofias, presidente de Chipre.
Dimitris Christofias, presidente de Chipre.
“Nos ofrecieron la posibilidad de aplicar el sistema el año pasado. Lo ideó el primer novio de una de nuestras ministras, con lo que contábamos con ciertas referencias. De momento no ha habido incendios. Como tampoco hay árboles, supongo que los pirómanos no se sienten motivados” explica el presidente de Chipre, Dimitris Christofias.

El Gobierno central esperará a que la Generalitat evalúe el rendimiento del nuevo sistema antes de implantarlo en toda España, tal y como ha informado María Teresa Fernández de la Vega. “No sé si la población está preparada para un país sembrado de extintores. Aunque hoy por hoy en cualquier edificio hay uno en cada rellano y a nadie parece molestarle eso”, ha declarado la vicepresidenta primera.