El olor de los elefantes atrae a la mayoría de las mujeres casadas. Este descubrimiento, dado a conocer por la publicación Science Magazine, es el resultado de años de investigación de un grupo de científicos dirigidos por Enrique Fritzman. Después de testar con miles de mujeres casadas de diversas nacionalidades y estratos sociales, se llegó a la conclusión de que al rozar éstas un elefante sudado se les hacía el chichi pepsicola.

Las pruebas se hicieron con elefantes macho y elefantes hembra y, si bien casi el 82% de las casadas se sentían atraídas sexualmente por los elefantes macho, al 18% restante se la traía floja.
Ante estos primeros datos, el equipo de Fritzman quiso ir más allá e hizo pruebas con tocamientos. Así, las casadas que posaban su mano sobre el lomo de los elefantes sentían “un agradable rubor en todo el cuerpo”, y un 63% de las que rozaban sus muslos desnudos con las trompas de los animales llegaban a jadear en algún momento de la prueba.

El grupo de científicos llegó a la conclusión de que estos datos eran alentadores, por lo que se pasó a la tercera fase del experimento, que consistía en tocar los penes erectos de los elefantes y restregárselos entre los pechos. El 2% no sentía ningún o poco placer, mientras que el 98% pedía apagar la luz y tener más intimidad con el animal.

En este punto del experimento, los jadeos alarmaron a los maridos, que esperaban en una zona de recreo provista de cerveza y pantallas de plasma que emitían partidos de fútbol. Dada la insistencia a entrar, los científicos accedieron a que los cónyuges estuvieran presentes, lo que en algunos casos provocó alguna discusión que impidió proseguir con la fase de apareamiento entre distintas especies.

El doctor Fritzman ha anunciado que su equipo proyecta ahora investigar con mujeres solteras y caballos percherones.