
Rubén Henares, de once años, reunió ayer a sus padres y, con el apoyo de su hermana pequeña, se autoproclamó “rey de la casa”. El hasta entonces cabeza de familia y ahora “encargado de bajar la basura y comprar el pan” cree que “esto de montar una revolución francesa es cosa de la edad”, aunque su esposa asegura que, si no ponen remedio, la situación podría alargarse indefinidamente porque el niño es un tirano cuyo egocentrismo le está llevando a tirar a la basura todas las fotos del álbum de la familia en las que no sale él.