La Vanguardia reparte entre sus lectores las cenizas de Baltasar Porcel

Baltasar Porcel.

Baltasar Porcel.
Hace dos meses, una perra callejera fue hallada muerta en un rincón oscuro del barrio chino de Barcelona. El cuerpo fue recogido por los barrenderos e incinerado sin miramientos junto a otros desperdicios. Nadie le dio más importancia pero, a los dos días, el vagabundo dueño de la perra se personó en una comisaría para denunciar que alguien había matado a “Chispa”. Un agente y un perro acudieron al callejón por mero formalismo, pero en ausencia del cadáver se cerró el caso. Chusquero, el perro policía, ha seguido investigando la muerte en sus ratos libres hasta encontrar un sospechoso. Sigue leyendo…
Alberto Saiz, director del Centro Nacional de Inteligencia, ha presentado su dimisión después de que se le acusara de meterse donde no le llamaban y espiar a la gente. “Estás manteniendo una conversación distendida en el pasillo y ya ves que se acerca Saiz y dice: ‘¿Qué tal? ¿De qué habláis?’. Siempre tiene que estar enterado de todo, es muy cansino” explica uno de sus compañeros.
Susana D., estudiante de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, no ha tenido más remedio que interrumpir una clase para desnudarse y frotarse todo el cuerpo con aceite por culpa del calor. Sus compañeros, alarmados, se han acercado a ella para ver si estaba bien y han llamado a otros estudiantes para que acudieran por si era necesario asistirla. Algunos incluso la han grabado con el móvil “para que otras tengan pautas de actuación si les ocurre lo mismo”.
Los mimitos y las carantoñas se adueñaron de la sucursal madrileña de una multinacional ayer cuando una de las empleadas, que estaba cursando una baja por maternidad, apareció a media mañana con un carrito de bebé diciendo “Mirad a quién traigo”. Lo cual fue contestado por muchas compañeras con frases como “pero qué cosita tenemos aquí” o “uy, uy, uy”. Los compañeros, con la intención de fingir interés, también dejaron abandonados sus puestos de trabajo. Sigue leyendo…