“Compré la Diagonal por 200 euros”
He quedado para comer con Jude Jones en la Avenida Diagonal. En la misma calle. Me espera en un cruce con pantalones de pijama. “Me acabo de levantar y me pillas barriendo, siento que esté todo de cualquier manera”, se disculpa en inglés. Llegó hace dos meses a Barcelona para una despedida de soltero que se alargó dos días y se quedó. En plena borrachera, “un señor con traje y olor raro” le ofreció venderle la Diagonal “para entrar a vivir” a cambio de 200 euros. Aunque Jones admite que fue “un pronto”, no se arrepiente de la compra: “Me encanta Barcelona. Además viene muchísima gente de visita y ya no me siento tan solo como antes. Me paso el día barriendo, eso sí”.

Jude Jones en el salón.
El chico con la pizza que Jude ha encargado no tarda ni cinco minutos en llegar. “Es que estamos súper céntricos. Al principio les daba mi dirección y no me hacían caso y me colgaban el teléfono, ahora ya me conocen y me traen la comida a casa”. Vigilando para no manchar el sofá que Jude Jones ha instalado en medio de la calle, nos disponemos a saborear la pizza Cheesey Pops tamaño familiar. “Es la que más me gusta porque es muy grande y tiene estos pequeños apéndices de queso en el borde, de modo que si viene alguien podremos ofrecérselos”. Dado que la Diagonal es una de las calles más concurridas de la ciudad, no tardamos ni cinco minutos en quedarnos sin comida. “Vaya, tendremos que pedir otra” se limita a decir alegremente.
Mientras esperamos que venga el siguiente pizzero, Jones va ofreciendo el resto de viandas a los transeúntes. “¿Qué voy a hacer con los que pasan por aquí? ¿Echarlos? Sería muy grosero”, dice. Y lo cierto es que cada vez hay más gente y la conversación empieza a ser inviable pues el entrevistado está demasiado ocupado repartiendo pedazos de pan de ajo. Aunque trata de ser complaciente no olvida el cuidado de su hogar: ofrece ceniceros perfumados a los fumadores e insiste a las mujeres con tacones en que se calcen unas zapatillas de estar por casa, aunque como habla en inglés no le entienden y se limitan a comer. Cuando llegan las cinco de la tarde y Jones deja de ofrecer comida para empezar a ofrecer té con pastas, la multitud se disuelve.
Finalmente puedo preguntarle si cree que el Ayuntamiento, que niega haber vendido ninguna vía pública a un particular, le dejará quedarse mucho tiempo más. No entiende la pregunta y vuelve a enseñarme el papel arrugado donde pone que “el abajo filmante es el dueño y propietario de la Diagonal por la Grasia de Dios y puede quedarse a bibir hoy mismo si ací lo quiciera”. Le insisto en que el Ayuntamiento de Barcelona se caracteriza por no vender recursos públicos y sigue mostrándose tranquilo. “Para empezar, ya hay rumores de que en agosto van a hacer obras en todo ese trozo de calle. Yo creo que es porque me van a poner parqué”, dice. Ha encargado dos toneladas de cera para poder cuidarlo “como dios manda” porque cree que con los coches se estropeará enseguida. “Espero que sea parqué flotante, porque en mi piso de Londres lo teníamos laminado y había que barnizarlo cada dos años. Y barnizar todo esto puede ser mortal. Bueno, voy a empezar a recoger porque no sé yo si toda esta gente se quedará a cenar o qué” dice señalando a los coches que se han parado ante un semáforo en rojo.
Pizza Hut a domicilio
- 20 pizzas Cheesey Pop tamaño familiar 250€
- 50 Patatas fritas camperas 200€
- 800 unidades de Pan de Ajo 1600€
- 60 cocacolas 120€
Total: 2,170€.
Etiquetas: Barcelona, Cheese Pops, Diagonal, Los almuerzos de EMT, No me pises lo fregao, Pizza Hut
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