El repentino aumento de perros en estado de embriaguez que recorrÃan erráticos las calles de Barcelona motivó una investigación policial que, finalmente, ha localizado el origen de la anomalÃa. Aunque en un principio las borracheras caninas se atribuÃan a las victorias del Barça, la verdadera causa se encontraba en la prestigiosa coctelerÃa Belvedere, donde su barman se dedicaba a experimentar nuevos combinados tomando como referencia las reacciones de los animales. “Con los años me he dado cuenta de que el gusto de mis clientes coincide con el de los perros, pero con un cliente no siempre puedo probar cosas nuevas”, argumenta el barman.
El repentino aumento de perros en estado de embriaguez que recorrÃan erráticos las calles de Barcelona motivó una investigación policial que, finalmente, ha localizado el origen de la anomalÃa. Aunque en un principio las borracheras caninas se atribuÃan a las victorias del Barça, la verdadera causa se encontraba en la prestigiosa coctelerÃa Belvedere, donde su barman se dedicaba a experimentar nuevos combinados tomando como referencia las reacciones de los animales. “Con los años me he dado cuenta de que el gusto de mis clientes coincide con el de los perros, pero con un cliente no siempre puedo probar cosas nuevas”, argumenta el barman.
“Como si no tuviera suficiente con mi marido, ahora resulta que tanto él como el perro llegan borrachos a casa. Se pasan el dÃa durmiendo la mona y se potencian el uno al otro. Yo he llegado a ver a mi marido pidiéndole al perro que le sacara a pasear un rato. Y, evidentemente, acaban siempre en el Belvedere” explica MarÃa S., que desde un principio desconfió de la versión oficial de los hechos “porque mi marido nunca ha sido futbolero y mi perro es periquito, por lo tanto la euforia del triplete no tenÃa nada que ver con todo esto”.
La coctelerÃa Belvedere, cercana a Rambla de Catalunya, es frecuentada desde hace años por escritores y otros personajes de la alta cultura. “Un dÃa vino Javier Cercas con su fox terrier, me pidió permiso para que entrara y por supuesto se lo concedÃ. Charlando y bromeando, nos dio por servirle al animal un whisky sour. Fue el inicio de todo. Acabaron viniendo más perros que escritores y yo me fui animando, pero sin mala intención” declara Ginés Pérez, responsable del establecimiento. Según apuntan fuentes de la editorial Mondadori, el escritor Javier Cercas está muy afectado tras comprobar que su perro ha caÃdo en el alcoholismo y en las tentaciones de la vida nocturna.
¡Ay el perreteee… !
Lo que no tienen que permitirles, es que, encima vayan conduciendo bebidos.
Mientras no hagan mal a nadie…
Ya era hora de que los “otros animales” tuviesen la igualdad que la Constitución nos proporciona. Yo como animal invitarÃa a los “polÃtico-animales” a interpretar la realidad de la vida con algún sorbo, ya sea dulce o amargo.