Rania de Jordania decidió ayer tomar medidas drásticas para acabar de una vez con el admirador de pose chulesca que desde hace un mes la sigue a todas partes parándole los taxis. “A veces ni siquiera necesito ir a ningún lado y levanta la mano igual. Eso perjudica seriamente mi imagen. Los taxistas creen que soy una caprichosa” ha declarado la Reina. El insistente acosador se sintió halagado por la propia Raina de Jordania cuando ésta alabó su cortesÃa la primera vez que él se decidió a vencer la timidez para pararle un taxi.
Rania de Jordania decidió ayer tomar medidas drásticas para acabar de una vez con el admirador de pose chulesca que desde hace un mes la sigue a todas partes parándole los taxis. “A veces ni siquiera necesito ir a ningún lado y levanta la mano igual. Eso perjudica seriamente mi imagen. Los taxistas creen que soy una caprichosa” ha declarado la Reina. El insistente acosador se sintió halagado por la propia Raina de Jordania cuando ésta alabó su cortesÃa la primera vez que él se decidió a vencer la timidez para pararle un taxi. Los elogios de su admirada alteza le animaron a seguir con esta práctica hasta que los propios agentes de seguridad de la Reina tuvieron a bien indicarle que no se le permitirÃa acercarse más a ella. “Entonces decidió disfrazarse de taxista y me perseguÃa a todos lados con un taxi, tocando la bocina y preguntando si querÃa que me llevara a alguna parte”, explica Rania. La situación devino insostenible cuando, la semana pasada, el fanático paró un tren de mercancÃas haciendo señas con los brazos. La Reina, obviamente, se negó en redondo a montarse en él.
No es la primera vez que un monarca alaba a uno de sus seguidores alimentando una obsesión latente. En 1741, Luis XV de Francia acarició el pelo del hijo de uno de sus súbditos y sus progenitores decidieron arrancárselo y enviárselo al Rey para que pudiera disfrutar de él cuanto quisiera. No contentos con esto, cada cierto tiempo le remitÃan más mechones que arrancaban de la cabeza del niño cuando su pelo volvÃa a crecer y, finalmente, el propio Luis XV les sugirió que le facilitaran la cabeza entera para no tener que abrir tantos sobres.
¡Pobre chulo! Si yo le entiendo…
Hey c1jqzqvdkgrhbptuoo63, very interesting post, it really got me thinking. ka8ml3tqzh 1qp1ev57th Thank you. 6dtov6k62r
6crtovf6zq