
El presidente del Congreso, José Bono, ha tenido que llamar al orden a los diputados este mediodía cuando en la cola para calentar la comida se ha acusado a Soraya Saénz de Santamaría de “dejar el microondas hecho un asco porque no utiliza el plástico protector que compramos la semana pasada y además siempre se trae de casa unos potajes que parece mentira”, en palabras de Manuel Chaves. Juan Manuel Moreno ha defendido a la portavoz popular replicando que “nadie tiene derecho a decir lo que tiene que comer un diputado”. Algunos analistas políticos apuntan a la necesidad de comprar otro microondas para no deteriorar el ejercicio de la democracia.