
Mónica S., de 22 años, decidió encerrarse ayer en su habitación para llorar desconsoladamente e ingerir cantidades completamente desproporcionadas de chocolate negro. “Nunca habíamos visto una cosa así, le gusta el chocolate pero nada puede explicar ese comportamiento completamente compulsivo” declaró su padre. La chica, que acababa de romper con su novio de toda la vida, no quiso explicar su extraño comportamiento y aseguró que no le pasaba nada. Se sospecha que hizo alguna extraña apuesta con su novio, pero él lo niega rotundamente y defiende que no tiene ningún interés en que nadie coma mucho chocolate.