José Teruel en una de las pistas que ha terminado de construir.

José Teruel en una de las pistas que ha terminado de construir.

El entrevistado me ha invitado a comer en la azotea del castillo de fibra de vidrio que preside una de las pistas. “Lo más bonito del minigolf son las figuritas, los loopings y los muñecos. En la pista 230 hay una reproducción del Valle de los caídos; no está a tamaño real, obviamente, pero impresiona bastante”. José Teruel no deja de hablar. Ni siquiera cuando intenta tragarse de un bocado uno de los canapés gigantes que hay sobre la mesa. “A todo el mundo le gustan las cosas pequeñas. ¡Pues hagámoslas más grandes! ¿Por qué no lo ha hecho nadie ya? Es como estos canapés… si midiendo una pulgada son exquisitos, de un palmo ya ni te cuento”.

Le pregunto por qué, si quería hacer un minigolf a lo grande, no construía un campo de golf convencional. No es la primera vez que se lo preguntan, pues explica sus motivos de carrerilla. “No es el mismo deporte. ¿Acaso Tiger Woods ha jugado en una pista en la que sale Godzilla? ¿Por qué conformarse con el césped pudiendo tener moqueta? El golf es aburrido y añejo, es como ponerse a mirar marionetas teniendo la posibilidad de ver una película en 3D”.

“Ya he hecho minigolfs pequeñitos”, explica. “No sólo de esos que hay al lado de las carreteras en los pueblos marítimos, sino pequeñitos de verdad. ¿Sabías que hay un minigolf en el ascensor del Kremlin? Pues lo diseñé yo. Pero ya me cansé de los proyectos pequeños. Necesitaba expresarme. Además, en cuanto termine esto, los grandes golfistas abandonarán esos pantanales que huelen a estiércol en los que les obligan a jugar”.

El problema, sin embargo, es que el ayuntamiento de Tordesillas, que en un primer momento se mostró favorable al minigolf de José Teruel, ahora ha ordenado parar su construcción. “No me entendieron. Pensaban que haría un campo de golf normal, pero en cuanto vieron el castillo, los molinos y el Mazinger Zeta gigante se echaron atrás. Creen que un minigolf atraerá sólo a los jubilados, pero espero sacarles de ese error y que todo se solucione”.

Teruel está convencido de que el futuro y la renovación del golf pasan por su propuesta. “Hasta empezarán a televisarlo, ya lo verás. El fútbol será un entretenimiento para señoras mayores en cuanto la gente vea lo emocionante que es, por ejemplo, una partida en la pista 13. Deporte y espectáculo sólo se aúnan de manera indisoluble en el minigolf. Todo lo demás son reminiscencias de una concepción arcaica del deporte”. Esa pista consiste en una reproducción del nombramiento de Ratzinger en la basílica de San Pedro. Para puntuar hay que introducir la bolita en una de las ventanas. Cuando esto sucede, un humo blanco sale de una chimenea y un muñeco del Papa aparece en una de las ventanas y saluda.

Castillo del Minigolf.

– Canapés de rebanadas de pan de molde.

– Olivas rellenas de merluza.

– Carpaccio de entrecot.

– Chupito de melocotón en vaso de pinta.

Total: cortesía de la casa.