Una chispa en un granero originó ayer en Cedar Falls (Iowa) un espectacular incendió que tuvo, afortunadamente, consecuencias óptimas para la población. «Nos temimos lo peor porque estaba todo destrozado, lleno de cenizas y cadáveres por todas partes. Sin embargo, cuando hicimos balance de las víctimas y de los supervivientes, vimos que la gente ‘guay’ se había salvado y que, en cambio, habían muerto varios desgraciados y gente vaga y anónima» explica uno de los bomberos que se enfrentó al fuego durante más de dieciocho horas. Jon Crews, alcalde de Cedar Falls, se ha referido al poder purificador del fuego y, aunque ha advertido que las tareas de reconstrucción tardarán meses en finalizar, ha añadido que «ahora somos todos gente feliz, positiva, que no va por ahí quejándose de todo y, por todo ello, creo que pronto volveremos a estar en plena forma y encima mucho mejor que antes».
«Ahora se abre ante nosotros un futuro excitante. Como toda nuestra ropa huele a humo, tenemos que ir de compras y renovar vestidos, vajillas, muebles y todo será nuevo y caro. No me extrañaría que pronto viniera gente de fuera a aprovecharse de la situación, es lo único que me da miedo» explica Christine Fletcher, una de las habitantes de Cedar Falls que se salvó de la muerte apagando las llamas con un gato «que ya estaba muy viejo».
Desde otras poblaciones vecinas, donde aún quedan perdedores, se ha acusado a las autoridades de Cedar Falls de «salvar sólo a los pijos sin atender a las llamadas de auxilio de los feos y de todo el sector servicios», en palabras del alcalde de Evansdale. Los supervivientes del incendio niegan tal cosa y sostienen que los reproches proceden de la envidia y el rencor de los desgraciados que aún quedan en el mundo.
Antoni Jorba había escondido a sus hijos en un armario porque temía a Michael Jackson. «Leí que les hacía cosas a los niños. En aquel momento mi esposa estaba embarazada y decidimos que, si venían a este mundo, lo harían sin que ese señor pudiera hacerles nada». Aunque el rey del pop nunca pisó Matadepera, Antoni cree que ha valido la pena ser prudentes. Ahora el cantante ha muerto y los retoños de la familia Jorba descubren que hay una realidad ahí afuera.
«Niño, eso no es para comer» le grita Antoni a Paula, de apenas cuatro años. La niña se ha metido un centro de flores en la boca y no entiende la advertencia paterna. «Son como buenos salvajes, pero buenos al fin y al cabo» apunta Mari Carmen, la madre que ha cuidado y escolarizado a los niños acercándose al armario donde residían. «Es un armario grande, resistente, y lo llenamos de cosas bonitas», insiste. Ahora las criaturas están absortas viendo la tele por primera vez. Un artilugio que sigue sin gustar a los Jorba. «Es el restaurante que está más cerca de casa, pero tiene televisor. Es la única pega que tiene. Estamos tranquilos porque, si pasa algo, en dos segundos cubrimos a Paulita y a Jordi con un mantel y nos los llevamos al armario. Algo muy fuerte tendría que pasar, algo realmente espantoso, para que no nos diera tiempo. Vivimos en la acera de enfrente».
Entienden que, vista desde fuera, su actitud parezca exagerada. Pero contraatacan con cifras sobre maltrato infantil, raptos y pederastia. Y con Michael Jackson. «A mí de joven me gustaba. Cuando era negro. No sé qué le pasó, pero el mundo se volvió inhabitable para los niños. Por suerte ahora ya está. Todo ha terminado» sostiene Mari Carmen abrazándose fuertemente a su marido. Su hijo Jordi, entre tanto, ha mojado el pene en un bote de alioli ante la mirada atónita de los demás comensales. «¿Te escuece la cebollita? Pues así aprendes», le grita su padre.
El camarero del establecimiento, con expresión de hartazgo, se acerca al matrimonio y apunta a la posibilidad de que Jacko no haya muerto. «Dicen que es una excusa para evitar las deudas y los conciertos que tenía programados». Antoni y Mari Carmen se miran uno a otro horrorizados y luego me miran a mí esperando confirmación. «Eso dicen», añado, intentando quitarme de encima al pequeño Jordi, que con el pene aún danzando se ha agarrado a una de mis piernas. Finalmente son los Jorba quienes me liberan del niño, pues dan el ágape por concluido y se marchan apresuradamente, dispuestos a devolver a los retoños a la calidez de su armario.
Casa Arnaldo
– Fiduá con alioli.
– Croquetas de jamón.
– 5 Coca-Colas.
El Cuerpo Nacional de Policía detuvo ayer en el aeropuerto de Barajas a un madrileño que, junto a su familia, se disponía a viajar a Canarias de vacaciones. Al cruzar el detector de metales, los agentes comprobaron que Jaime Pascual, bajo de su apariencia normal, escondía el exoesqueleto de un transformer. «Excepto un bote de colonia que había en el equipaje de mano y fue requisado, no llevaba ningún objeto peligroso encima, pero tuvimos que detenerlo porque no sabemos en qué arma mortal puede transformarse» dijo uno de los guardias civiles que le detuvo.
Más allá de su corpulencia y virilidad, no hay rasgos visibles en Jaime Pascual que delaten que es un transformer. Su mujer, Patricia Montero, «no tenía idea» de las costumbres de su marido y espera que sus hijos, aún pequeños, no recuerden la humillación que padeció su familia ayer cuando su marido fue sorprendido. «Una vez le descubrí haciendo la mayonesa con su brazo izquierdo convertido en una batidora. Cuando entré en la cocina lo retiró inmediatamente, como avergonzado, y luego su mano parecía normal de nuevo. No volvimos a hablar nunca del tema, pero ahí supe que me escondía algo. Además se le pegaban todos los imanes de la nevera» declaró la mujer. «Yo espero que la comunicación nos permita recuperar la chispa de nuestro matrimonio, aunque claro, no puedo fiarme de que no se vaya a convertir en un toro mecánico o en un F-16 en cualquier momento, y no me parece que un vehículo sea un modelo a seguir para mis hijos».
Pascual, que fue parco en declaraciones, cree que su intimidad ha sido vulnerada por culpa de los agentes del aeropuerto: «Fue muy embarazoso, con toda esa gente mirando y mis hijos y mi mujer allí delante. Pero en fin, ahora que ya conocen mi situación dejaremos de usar cualquier medio de transporte que no sea de la familia».
El presentador ante su nueva adquisición.Las críticas no se han hecho esperar. Muchos creen que el presentador de Reus podría haber desarrollado algunos de los malos hábitos del rey del pop, pues son muy numerosos los rumores que le acusan de llevarse humoristas a casa, con los que podría haber compartido lecho. Buenafuente quiere distanciarse de las críticas y no entiende «qué hay de malo» en tratar a sus guionistas con el cariño que se merecen. «Sólo así podemos conseguir productos de la calidad de El Terrat», dice.
Berto Romero, sobrino de Buenafuente, se ha desmarcado de su tío al afirmar que las necesidades de la productora son secundarias puesto que lo que busca el presentador en realidad es encontrar un hogar para su poni, dejar de tener problemas de aparcamiento con el Hummer y hallar un sitio adecuado para su enorme colección de figuritas Lladró. «Además, es un placer trabajar con un jefe que no ronca», ha añadido Romero.
Fuentes de la productora, además, desmienten que Buenafuente pretenda asemejarse a Michael Jackson puesto que «está muy orgulloso del típico moreno de Reus».
Si se confirma que el autor de la fotocopias es, efectivamente, el presidente de la Academia, su continuidad en el puesto podría ponerse en entredicho. El actor y director Santiago Segura no ha tardado en defender a De la Iglesia asegurando que «me parece normal que se use este tipo de material como herramienta de trabajo, aunque sea para rechazar propuestas sin necesidad de argumentar mucho o para indicar cuál es la mejor vía para llevar a cabo determinados proyectos».
No todo el mundo es tan comprensivo como Segura: «Todos hemos tenido la tentación de hacer algo así alguna vez, pero somos profesionales y debemos reprimirnos. A saber lo que llegó a fotocopiar González-Sinde, mejor no revisar sus carpetas de documentos», ha declarado el líder popular Mariano Rajoy. La actual ministra de Cultura ha replicado a Rajoy que «me parecen insultantes las sospechas porque, además, una persona que viene del mundo del cine nunca utilizaría una herramienta tan precaria para enseñar el culo y más teniendo la oportunidad de solicitar subvenciones para hacer una película entera sobre su trasero».
Esta mañana cuatro perros han sido descubiertos en Pedrafita cavando fosas del franquismo «con el ansia propia de un socialista», en palabras del eurodiputado popular Jaime Mayor Oreja. Los animales, que no llevan chip ni han sido reclamados por ninguna familia damnificada por la dictadura, han sido trasladados a una perrera a la espera de que se averigüe qué les ha llevado a reparar instintivamente la memoria histórica. «Si se trata de una maniobra del Gobierno para solucionar el tema de las fosas sin polémica, utilizando animales como cabezas de turco, me parece una decisión ofensiva para los represaliados. Nadie quiere que sea un perro rabioso quien desentierre a su abuelo oprimido a dentelladas» ha declarado Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Fuentes de La Moncloa niegan rotundamente que los perros hayan sido adiestrados por el Gobierno, pero la oposición ha pedido que se investigue el asunto «porque estos perros no actúan de forma natural sino como el mejor amigo del socialista», insiste Mayor Oreja.
No es la primera vez que se acusa al Gobierno de utilizar recursos ilegítimos para llevar a cabo actuaciones polémicas. La ministra de Defensa, Carme Chacón, intentó suavizar las acusaciones por la retirada de las tropas de Kosovo trayendo a su bebé al Congreso, donde despertó el cariño de todos sus compañeros, incluidos los miembros de la oposición. «Nadie puede abroncar a una madre con su bebé en brazos y ella lo sabía. Lo utilizó descaradamente igual que ahora ponen a estos animales en primera línea de fuego porque saben que nadie discutirá con un perro rabioso» afirma la portavoz popular Soraya Sáenz de Santamaría.
Es impensable una conversación "entre iguales" en situaciones así.
Es impensable una conversación entre iguales en casos así.Mauricio Cabellos, presidente del INE, no quiso hacer conjeturas durante la rueda de prensa sobre las causas por las que el porcentaje de pechos que interrumpen abruptamente conversaciones ha aumentado: «Es posible que la creciente aceptación de la cirugía estética haya podido contribuir a ello, aunque también podría ser debido a que hoy en día hay más mujeres dispuestas a reconocer la enorme influencia que sus pechos ejercen, para bien o para mal, en su vida cotidiana». Su discurso quedó interrumpido, sin embargo, cuando una periodista en camiseta de tirantes entró en la sala de la comparecencia. Cabellos perdió el hilo de su discurso y disolvió la rueda de prensa entre balbuceos.
Más allá de los datos cuantitativos ofrecidos por el INE, lo cierto es que muchas personas viven esta situación como un pequeño drama personal. «Estábamos en una reunión en el trabajo y alguien subió el aire acondicionado. Me entró un escalofrío y a los pocos segundos todos los consejeros delegados estaban en silencio mirando al techo o removiendo papeles. Todo por culpa de mis pezones. Fue muy embarazoso» explica Marta, de 34 años, que es la única chica en el equipo directivo de su empresa. «Por otro lado, también estoy harta de entrar en sitios y que todo el mundo se calle. Al principio pensaba que era porque hablaban mal de mí; luego supe que era por mis pechos, así que me quedé algo más tranquila. Pero no deja de ser incómodo. Incómodo desde un punto de vista halagador, claro».
«Mis pechos nunca han interrumpido una conversación. Con ellos ni siquiera he conseguido interrumpir la monotonía de mi matrimonio» dice una chica que no se siente cómoda con su cuerpo y que asegura que no le importaría operarse si eso le permitiera «dejar con la palabra en la boca» a más de uno. Otros, sin embargo, sufren por el exceso de entusiasmo. «Me parece muy discriminatorio hacia las personas como yo. Estoy harto de que no pueda mantener conversaciones serias con mis amigos porque en cuanto me descuido están mirándome las tetillas. A veces incluso hacen bromas explícitamente sobre el asunto e intentan tocármelas», dice un testimonio anónimo de 120 kilos de peso.
El Ministerio de Igualdad iniciará en breve la campaña «Mírame a los ojos». Se pretende que las mujeres puedan seguir exhibiendo su feminidad sin que ello conlleve perder su capacidad de diálogo con sus semejantes.
Un equipo de etnólogos de la Universidad de Birmingham anunció ayer el descubrimiento de una tribu africana asentada en el delta del Okovango que se caracteriza por el uso de chandals de tactel y otras piezas de vestir propias de los noventa. Se sospecha que sus integrantes llevan años incorporando estas prendas en su vida diaria, pero su similitud con el atuendo occidental había dificultado a los especialistas la identificación de la tribu, que ha sido bautizada con el nombre de «chandala». «Los chandala practican ceremonias tribales parecidas a las de otras tribus, con sus ritos de iniciación, sacrificios, danzas y adoración de totems. Simplemente les ha dado por ponerse esa ropa -que seguramente conocieron a través de algún occidental- por el mismo motivo por el que nos la ponemos nosotros: la comodidad» explica el doctor Herblen, director de la investigación. Algunos antropólogos culturales se basan en la existencia de esta nueva tribu para afirmar que África está viviendo su propia década de los noventa. «Si buscamos lo suficiente, encontraremos a algún negro africano haciendo de Kurt Cobain» sostiene Herblen.
Un atuendo similar, aderezado con pulseras de oro, es el que luce el jefe chandala.Los expertos critican a la empresa Adidas -principal proveedora de los hábitos chandalas- por no haber desvelado la repentina demanda de productos de tactel en el delta del Okovango. «Hace años que saben que allí venden más chandals de lo normal, incluso han tenido que reanudar la fabricación de estampados que se habían descatalogado porque están pasados de moda en el mundo occidental. Pero no tuvieron el más mínimo interés antropológico, sólo les interesa el tactel. Si nos hubieran avisado, les hubiéramos descubierto antes. Realmente, esa zona de África parece un barrio de la periferia. Cuando se te acerca uno de sus habitantes ya esperas que te venda un disco del top manta» insiste el doctor Herblen. Su equipo de etnólogos está revisando concienzudamente los informes de Adidas para detectar otros posibles focos de demanda de ropa deportiva. «De momento sólo hemos corroborado lo que ya sabíamos: en la India usan las chaquetitas deportivas para forrar los asientos de los taxis. Sin embargo, lo de que en Alaska compren sudaderas nos tiene un tanto inquietos. Habrá que ir allí a indagar, pero esperaremos a que haga calor».
Herblen tampoco descarta que en un futuro África pase de la moda de los noventa a tendencias posteriores. «Aunque tampoco sabemos si van hacia adelante o hacia atrás. Quizá en un tiempo los vemos con hombreras y entonces sabremos que vuelven a los ochenta. Aunque claro, como en Occidente nosotros mismos hemos vuelto a los ochenta, no sabremos si ellos están yendo para atrás o van hacia adelante pero somos nosotros lo que vamos hacia atrás. Es un lío, no sé, tampoco puedo resumirlo ahora porque son temas de antropología especializada», argumenta.
Silvio Berlusconi ha sido sorprendido esta mañana empleando a un bebé de tres meses para calzar una mesa «que se movía hasta extremos alarmantes». El mandatario italiano se ha justificado diciendo que «había pedido una chapa o un cartón para meterlos debajo de la pata pero nadie me los traía. Al bebé le ha hecho gracia, a los niños siempre les gusta que los tumbes de cara al techo». Aunque se desconoce la identidad de los padres de la criatura, no se descarta que se tomen represalias y que la imagen del líder sea vea afectada.
Marco Lazzari, analista político, asegura que el suceso «representa una vuelta de tuerca más en el affaire Berlusconi; parece que ese señor no tiene límites a la hora de utilizar para su propio provecho a seres juveniles. Lo malo es que el votante italiano lo ha asumido y no sería extraño que empezáramos a ver bebés calzando las mesas de las terrazas de los bares. Incluso los propios padres pueden llegar a alquilar a los niños a cambio de dinero». Para evitar que la situación descrita por Lazzari sea un hecho, el gremio de ebanistas ha prometido esforzarse para fabricar muebles más equilibrados y no dar motivos a la gente.
Uno de los puntos álgidos de la grabación está fechado en agosto de 1942, días antes del histórico discurso al Congreso Nacional Indio. Aquellos días Gandhi estaba sometido a mucha presión. Maneke Sabha, por entonces una niña, recuerda perfectamente una de las broncas de su maestro durante una protesta pacífica.
Jofre Juneda, natural de Palafolls (Barcelona), cogió ayer un tren en dirección a La Tour de Carol pero con la intención de bajarse en Planoles, un poco antes de que el convoy se adentrara en territorio francés. El joven independentista catalán, sin embargo, cayó preso de un profundo sueño y no se despertó hasta llegar al destino final del tren, donde estalló en mil pedazos.
La Policía llegó y sólo encontró vallas y dos curiosos tras un arbusto.Un grupo de cobardes organizó ayer por la tarde en Bremen una tímida manifestación en la que se desplegaron varios folios con proclamas del tipo «Disculpen las molestias», «Será un momento» o «Si ya nos estamos yendo». Se desconoce la cantidad de manifestantes que se reunió en las calles de la ciudad alemana porque, cuando llegaron los medios y las autoridades policiales, ya no había nadie en la zona. «Pidieron tres veces la autorización, como disculpándose siempre, y nunca se atrevían a salir a la calle. Ahora por fin lo hicieron y, aunque no les viera nadie, supongo que quedaron satisfechos» dice un agente.
Se sospecha que la manifestación tenía por objetivo reivindicar los derechos de los cobardes en Alemania, sin que la incapacidad para mirar a los ojos de la gente o para gritar a un camarero para que traiga la cuenta se tomen como defectos. «De todos modos, si su manera de hacerse visibles de cara a la sociedad es ésta, lo mejor es que contraten a alguien para que se manifieste por ellos. De momento, sólo han reivindicado el derecho a hacer el ridículo delante de nadie», sostiene un valiente.
Cuando Juan Garcés se presenta parece que pida perdón por ello, como quien se excusa ante sus contertulios porque padece halitosis o tiene un hijo demasiado revoltoso que no deja de molestar. No tarda en reconocer que se pone del hígado a sí mismo: «Cuando me miro al espejo no es que no me reconozca, es que me partiría la cara». Juan no se pone las cosas fáciles: cuando tras veinte minutos de espera viene el camarero a atendernos, le pide los platos más picantes de la carta. «Es que tengo hemorroides», explica. Y uno entiende que la vida de este hombre no es un camino de rosas.
«Cuando miraba a mis hijos me veía a mí mismo cuando tenía su edad y me daban asco», se excusa cuando se le pregunta qué tiene que ver su «patología» con que abandonara a su familia hace dos años. Él cree que lo suyo es una especie de enfermedad, como quien tiene intolerancia al gluten sólo que aplicada a su persona: «Empecé a darme cuenta de mi problema cuando hace dos años me dio por recortar mi cara de todas las fotos de mi boda. No sabía por qué lo hacía, pero me daba coraje estar ahí estropeando el que debía haber sido el día más feliz de la vida de mi mujer». Al poco tiempo recortó la cara de su mujer también. «Me daba rabia pensar que se había casado con alguien como yo y empecé a odiarla a ella también. Ahora tengo un álbum lleno de agujeros en el que sólo se ven vestidos ridículos de los setenta sin cabeza. Me reiría sólo de pensarlo si no fuera porque no soporto oírme».
Me explica que se pasa el día imprimiendo fotos suyas sólo para romperlas con rabia en pedazos y, de golpe, se detiene como si acabara de recordar algo. «Me estoy escuchando hablar y es que me mataría», dice. «Odio la manera en que voy diciendo ‘eh, miradme, soy especial porque me doy rabia a mí mismo’. ¿No te parece de una prepotencia apestosa? Ojalá hubiera alguien en el mundo como yo, así al menos no me sentiría tan solo. ¿Ves? Ya estoy otra vez con ese tonillo pretencioso. Dios, pero qué mal me caigo».
La última esperanza de Juan reside en que los médicos hallen una cura para su autointolerancia o sean capaces de hacerle olvidar quién fue para, de una vez, ser la persona que desea ser. «Hay gente a quien tratan porque es alérgica a la lactosa o al melocotón. Pues bien, yo soy alérgico a mí mismo, ¿tan difícil es de comprender?». Y, resignado, da un último sorbo a la botellita de tabasco que ha pedido para beber.
El Rincón Maya
– Choriqueso extra picante.
– Guacamole picante.
– Tacos del pastor con picante.
– Tarta tres leches.
– Una Coca-cola.
– Salsa de tabasco.
Portada del libro.Pregunta. ¿Cómo se le ocurrió escribir un libro tan peculiar?
Respuesta. He trabajado como auxiliar administrativo y he recibido muchas charlas y muchas circulares. Al principio, como trabajador, no sabía apreciarlas. “Ya están aquí vendiéndome la moto otra vez”, pensaba. Pero poco a poco empecé a ver más allá del contenido para fijarme en los elementos formales. Y hay auténticas joyas. Los jefes de departamento, los directores de proyecto… esos son nuestros poetas de hoy. «Estamos dejando que nuestros mejores poetas se pudran en el barro, que es donde nacen las mejores flores» dijo Hölderlin.
P. Bonita metáfora.
R. Está en el libro, la utilizó un ejecutivo de cuentas para lograr que ascendieran a su cuñado en su empresa.
P. ¿Y el cuñado era una de esas flores olvidadas?
R. Qué va, ni siquiera era un trabajador de la empresa, pero un día pasó por allí por casualidad para entregar comida a domicilio y el ejecutivo de cuentas empezó a citar a clásicos del Romanticismo alemán. Aquella misma tarde el cuñado ya era accionista mayoritario.
P. ¿Tantos conocimientos literarios tienen los empresarios hoy en día?
R. En absoluto. Hablan de oídas, improvisan. Pero las verdaderas creaciones nacen así. Recuerdo que, en pleno recorte de gastos, el gerente de una editorial dijo en un discurso que «el roble milenario agradece la poda de sus ramas porque de cada corte brotan la energía y la fortaleza de la vida». Lo que quería decir es que iba a despedir a media plantilla, pero la gente lloraba porque se identificaba con el roble, no con la rama que se iba al garete. El roble eran los accionistas, pero nadie lo entendió. Es el poder de la retórica. Hay más belleza y épica en cualquier circular interna sobre objetivos trimestrales que en el último libro de Stieg Larsson, con perdón de este señor. Además, encontramos de todo: acción, terror, romanticismo…
P. ¿Romanticismo?
R. Sí, pero especialmente épica, claro. Aunque amor también, no crea. El amor que puede sentir un gerente por un cliente, un accionista, un inversor o una empresa con la que quiere fusionarse es muy difícil de expresar con palabras. Y algunos lo consiguen. Durante la fusión de dos compañías eléctricas alemanas se enviaron correos electrónicos con frases como «vuestro frenético caudal contiene el agua que saciará nuestra sed». Esto es emocionar desde la frialdad, sin perder la compostura, no como algunos poetillas que parecen niños de teta llorando por no sé qué chavala. Ya me gustaría a mí ver a Don Delillo o al español Agustín Fernández Mallo intentando levantar los ánimos de toda una plantilla de teleoperadores. Eso no se consigue con cuatro palabras mal puestas. Y lo del terror, en estos tiempos de recortes de personal, supongo que no hace falta que lo explique.
P. ¿Algún ejemplo de metáfora que le guste especialmente?
R. Una empresa gallega estaba a punto de trasladar toda su producción a Finlandia pero llevándose a toda la plantilla. El jefe de personal envió una carta diciendo: “No sabíamos si meternos esa croqueta en el gaznate pero al final lo hemos hecho porque nos apetecía y porque teníamos hambre. Y vosotros, todos vosotros, sois el rebozado de esa croqueta. Sois, pues, imprescindibles. Imprescindibles y crujientes. Finlandia tiene hambre de vosotros”. Es de una sutileza abrumadora.
P. ¿Funcionó?
R. Ni idea, pero el argumento es lo de menos. Lo importante, amigo mío, es la belleza. Hay un tipo, un contable gris que trabaja en una empresa de grapas de Utah, que fue capaz de despedir a toda la plantilla menos a un único trabajador y, aún así, logró aumentar la productividad. Usó una metáfora preciosa sobre ríos de papel que necesitan “presas para controlar su inquebrantable voluntad”. Las presas eran como las grapas, claro.
P. ¿Recomienda usted el uso de la retórica florida para gestionar equipos humanos? ¿No le parece un tanto maquiavélico?
R. Somos receptáculos de pasiones y la literatura es el motor y el timón de estas pasiones. Para que una empresa arranque y se conduzca con virtud en el ajetreado mar de la economía, necesita de poetas que levanten la moral de los remeros. No sé si me explico.
P. Más o menos.
R. Si lee mi libro acabará convenciéndose. Su alma se abrirá a la verdad con la suavidad del jugoso gajo que se desprende de una mandarina.
Aries
Igual pasar tanto tiempo viendo tonterías en el móvil te está volviendo tonto.
Tauro
Va a empezar el Mundial, gran oportunidad para ver a más ricos...