
Mariano Rey ha querido celebrar este encuentro en su propio domicilio, donde reside la causa de todos sus tormentos. Alguien se dedica a cambiarle los muebles de sitio aprovechando que él está en el trabajo o durmiendo la siesta. “Compré un televisor de plasma para ver el fútbol. Lo puse en el salón, donde tiene que estar. Y al dÃa siguiente estaba en el cuarto de los invitados”. Rey cree que se trata de algún fenómeno paranormal y su esposa lo confirma. “Sólo puedo abrazarle y esperar a que se le pase la rabia”, se lamenta ella.

Mariano y Margarita se lo toman con filosofÃa.
Margarita lleva dos años apoyando la cruzada de su marido. “Sin ella me habrÃa rendido ya. Pero dice que eso es lo que quieren los espectros, o lo que demonios sea. Insiste en que lo denuncie a los medios de comunicación”. Primero fueron sus maquetas de trenes. Estaban situadas en un lugar bien visible de la casa, podÃan admirarse nada más entrar en el recibidor. Pero fueron movidas a la terraza, en plena intemperie. “Le pregunté a Margarita si habÃa sido ella y me dijo que no. No tenemos crÃos, no hay nadie más en casa. Empecé a sospechar de los vecinos”. La cosa se complicó cuando desapareció el mueble bar. “En su lugar habÃa una vitrina con las figuras de porcelana que colecciona mi mujer. Y al cabo de dos dÃas, paseando, vi el mueble tirado en un contenedor, inaprovechable”. Hasta entonces se trataba de bromas molestas, pero llegó un dÃa en el que Mariano temió por la salud de su esposa. “Llegué a casa antes de tiempo y vi a Margarita arrastrando un mueble antiguo que heredé de mi madre. No nos gustaba mucho, pero tenÃa un valor sentimental. Mi mujer intentaba devolverlo a su sitio después de que alguien o algo lo hubiese movido. No querÃa que me enterase, me querÃa proteger poniendo en riesgo su espalda”.
La pareja, que se mantiene unida por el amor a pesar de la desgracia, se disculpa porque con la nevera vacÃa sólo hay guisantes y croquetas congeladas. “Me he pasado la mañana en el mercado, he comprado de todo. Pero ya sabe, los dichosos espectros…” se lamenta Margarita. “Los guisantes sólo le gustan a ella, está claro que me tienen ojeriza, es un problema mÃo, quizá es algún antepasado. A ella de momento no la incordian. Será un fantasma feminista” argumenta Mariano.
Han acudido sin éxito al programa de Iker Jiménez. Sus responsables no consideran que el caso sea relevante y les han remitido a un asesor matrimonial. “La infelicidad que hay en este hogar no se resolverá con asesores matrimoniales. Mi mujer y yo estarÃamos bien si nadie cambiara los putos muebles de sitio”. Margarita estalla en una sonora risotada y se retira a la cocina. Mariano me mira con los ojos húmedos y enrojecidos: “pierde los nervios. No soporta verme asÃ. Esto tiene que acabar”.
- 3 platos de guisantes.
- 6 croquetas de La Sirena.
- Agua del grifo.
Total: Sin cargo. CortesÃa del entrevistado.
Que hija de la gran puta XDDD
Mira que me pasaba a mi lo mismo cuando era pequeño, las cosas desaparecÃan de mi armario y mi madre nunca sabÃa cómo podÃa haber ocurrido. Genial.
jode, yo creo que es ella la que los mueve ¿no? vamos, viendo la foto está claro que se está riendo de él, no con él.
queme partooooo!!!! jajajajaja
No se de que se queja, la mujer es de tamaño ropero abierto. Cualquiera en su sano juicio la cambiaba por una estufa, ahora que refresca en Navidad. El caso es ponerse romántico con una estufa. Aunque bueno, al final acabas con el morro caliente igual.
Nota mental: Ahorra para una estufa ahora que refresca en Navidad.
Nota mental 2: Roba un banco antes de Navidad.
Nota mental 3: Proteger a los humanos.