La clase alta parisina se ha entregado en cuerpo y alma a la decimosexta edición de los “Passages en banlieue”, una celebración tradicional consistente en que los pobres que habitan en el extrarradio de ParÃs abren las puertas de sus hogares para dar a conocer sus luchas cotidianas. “Es mucho mejor que cualquier reality. Lo vives con más intensidad, hablas con ellos. Te das cuenta de que no es necesario hacer muchos safaris en Ãfrica. Aquà hay aventura, hay supervivencia” declara uno de los visitantes.
El presidente Sarkozy ha inaugurado las jornadas.
El éxito de las jornadas de puertas abiertas y su loable objetivo de fomentar el acercamiento entre los distintos estamentos sociales ha hecho que otras ciudades hayan intentado adaptar la iniciativa. “Hicimos una prueba piloto hace dos años pero unos gitanos incendiaron varios abrigos de bisonte y estuvieron a punto de hacer una barbacoa con un bebé del barrio de Salamanca. Como no tenemos la tradición de los franceses, necesitamos más concienciación” explica Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid.
Francia estudia la posibilidad de potenciar sus “Passages en banlieue” celebrándolos más veces al año e incidiendo en los beneficios económicos de la propuesta. “No sólo descubres que los pobres también juegan a la Play Station y que muy en el fondo no son tan diferentes. Las jornadas te dan incluso la oportunidad de establecer lazos comerciales. He conseguido cerrar un trato con la que será mi nueva señora de la limpieza en el chalé que tengo en la montaña. Yo he vivido una experiencia y ella no ha tenido que desplazarse para encontrar trabajo. Sus hijos, además, han podido juguetear con mi iPhone en vez de esperar a verlo en las pelÃculas”, declara un empresario.
Que gran idea del gobierno francés. Por suerte aquà tenemos “Callejeros”, pero no es lo mismo. ¡Yo también quiero oler a los pobres!