En los barrios de Barcelona cercanos a la montaña de Collserola es habitual que los jabalÃes se acerquen a las casas provocando no pocos sustos y algunos accidentes de tráfico que se saldan a veces con la muerte de estos animales. Para paliar la situación, Imma Mayol, responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento, ha puesto en marcha un plan que volverá fluorescentes a todos los jabalÃes de la zona en 2011. Salvar la vida de dos jabalÃes y evitar tres sobresaltos anuales a los conductores costará quince millones de euros.
Joan Parera, presidente de la Asociación de Cazadores Catalanes, ha expresado su satisfacción con la medida: “al contrario de lo que mucha gente cree, los cazadores amamos a los animales y nos preocupa especialmente que los jabalÃes mueran de manera deshonrosa, atropellados como vulgares zarigüellas”. Parera cree que la medida ahorrará vidas de jabalÃes y hará que humanos y otros mamÃferos puedan convivir en un clima “de concordia y entendimiento mutuo”. Algunos ecologistas creen que detrás de sus palabras pueden esconderse fines “poco amistosos” hacia los animales. Parera insiste, sin embargo, en que el colectivo de cazadores no tiene ningún interés especial en que los jabalÃes puedan ser divisados a distancia y de manera inequÃvoca por la noche.
Sea el apoyo de los cazadores interesado o no, los grupos ecologistas entienden que es una medida “bienintencionada pero equivocada e ingenua”. Dolores Parmalat, portavoz de PETA en España, ha advertido que si la iniciativa se extiende a otras especies, como liebres o conejos, podrá hacerlas más vulnerables a depredadores. “La única solución serÃa crear arbustos fluorescentes para que pudieran camuflarse y no sentirse expuestos, algo que acabarÃa con sus nervios a medio plazo” ha dicho Parmalat, criticando el proyecto “chapucero” de Mayol y proponiendo que “se desvÃen las carreteras, se prohÃban los coches o, al menos, se obligue a los fabricantes a hacerlos de materiales “blanditos y eco-friendlies” para los animales en caso de choque, como el papel maché. Se critica especialmente que se vulnere el modo de vida y la salud de los animales al “transformarlos en señales de tráfico con colmillos”.
Parmalat, pese a la dureza de su crÃtica, ha querido desvincularse del ataque del que fue vÃctima la responsable de Medio Ambiente hace unos dÃas. Tras algunas llamadas a la policÃa de parte de vecinos que habÃan visto alarmados “una enorme bombilla de bajo consumo revolcarse en la basura”, se supieron los planes del Ayuntamiento y un grupo de ecologistas radicales sin documentar roció a Mayol con un material reflectante. La polÃtica de ICV ha reconocido que, desde entonces, su marido tiene que dormir con gafas de sol.