
Don Ricardo y don Gumersindo, acérrimos admiradores de Suero de Quiñones -mÃtico combatiente que controlaba el paso del rÃo Órbigo a mediados del siglo XV-, decidieron batirse en duelo ayer por la tarde dolidos como estaban a causa del desamor de una doncella a la que ambos pretenden pero que finalmente les ha abandonado lanzándose en brazos de un comercial de El Corte Inglés. “Queremos demostrarle a doña Loli que nuestra valentÃa enciende mares y hasta supera la fuerza de Internet”. Eligieron un aseo para caballeros “porque es eso y no otra cosa lo que somos”.

Don Gumersindo posa con orgullo en el lugar de los hechos.
“Les veÃa entrar cada tarde vestidos como señores de los anillos, por eso pensaba que iban a la sección de tebeos y nunca sospeché que montaran peleas en el váter. He visto hacer de todo en los lavabos, pero nunca palizas asà a lo antiguo” declara sorprendido un agente de seguridad del comercio. Las autoridades desconocen qué pena se les puede imputar puesto que practicar torneos en un aseo para caballeros es una ilegalidad no tipificada hasta el momento y, como nunca hubo testimonios -doña Loli, que ejerce de tendera en la sección de papelerÃa del establecimiento, siempre se negó a presenciar las anacrónicas atrocidades de sus pretendientes-, no procederÃa acudir a la alteración del orden público. Ambos caballeros se ofrecen, eso sÃ, a costear los desperfectos provocados por la salida de tono de don Gumersindo, ya sea en euros o en especies.