La campaña empezará en enero.
“Con la crisis económica actual, no podemos descartar que de pronto nos plantemos en medio del XIX sin habernos dado ni cuenta. Es una amenaza tangible a día de hoy. Más que nunca” ha declarado Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior, durante la presentación del plan. Otros países europeos ya hace años que iniciaron programas de prevención. “Es cierto que los americanos nos llevan ventaja. Pero la comparación no es justa. Muchos de ellos todavía no admiten el darwinismo y además tienen a los Amish, que saben batir mantequilla y todo. En caso de que el siglo XIX vuelva, su único punto débil será el vacío presidencial que se les vendrá encima, porque para Obama… bueno, digamos que no será un paseo”.

La medida no sólo contempla una campaña publicitaria para predisponer a los ciudadanos a aceptar costumbres y valores decimonónicos que hoy en día resultan ajenos como el racismo, la violencia doméstica y los asesinatos de Jack el destripador. También se prevén actuaciones en otros frentes. “En cuanto a formación, habrá cambios. Por poner un ejemplo, en Medicina se ofrecerán las asignaturas optativas de ‘Frenología’ y ‘Sangrías y amputaciones’. Y la ESO dejará de ser obligatoria en 2010 para empezar a promover el analfabetismo” apunta Rubalcaba.

En 2011 entrarán en vigor nuevas normativas de fabricación de productos de consumo. Por ejemplo, las cámaras digitales deberán incluir la opción “daguerrotipo digital”. Esto acostumbrará a las personas a posar durante treinta minutos para una foto “que luego puede ser cómodamente revelada en cualquier ordenador compatible con los nitratos de plata”. Hay sectores, especialmente instituciones públicas, que no están incluidos en el plan de actuación del Gobierno: “en este aspecto Renfe es un modelo a seguir; su página web es 100% compatible con el siglo XIX según nuestros exámenes”.

A muchos ciudadanos la campaña de concienciación presentada por Rubalcaba les ha pillado por sorpresa. No terminan de entender su adecuación, por lo que la reciben con escepticismo. Otros, sin embargo, creen que la campaña debería haber llegado antes. “Es como lo de los sintonizadores de la TDT. Si realmente vuelve el XIX, todo serán prisas y colas para comprar corsés y binóculos” comenta María, una farmacéutica gaditana de 38 años. “Francamente, espero que todo esto del victorianismo sea una milonga, pero yo quiero estar preparada por si acaso”.

“Cuando vuelva el siglo XIX se acabó tanto telefonito, tanto pelo teñido y tanta tontería. ¿Que tienes un niño? Pues a los ocho años a trabajar a la fábrica. ¿Tienes una niña? Pues o la metes a monja o la ahogas en un barreño. Es lo que hay, no va a ser un campo de rosas pero más vale que estemos mentalmente dispuestos para la revolución industrial o haremos un ridículo espantoso ante nuestros vecinos europeos” opina Jaime García, un mecánico de 36 años que no sólo ve con buenos ojos el plan de emergencia sino que cree que la llegada del siglo XIX será inminente y puede que suponga un avance para el país. “Sí, sé que lo de arreglar coches no tendría mucho futuro, pero también creo que podría ser feliz viviendo hacinado con mi mujer y otras quince familias en un sótano sin ventilación y trabajando dieciocho horas diarias en una fábrica. No como esos burgueses que van a la ópera y toman rapé con sus gordas esposas. ¡Dios, cómo odio a esos burguesitos!”.

Renfe está al día.
“Visto lo visto, volver al XIX, a las fábricas, a las jornadas de veinte horas, a la lucha de clases y al analfabetismo puede ser la única vía para que la izquierda europea recupere sus valores y razón de ser. ¿Dónde hay que firmar?” sostiene un estudiante de psicología. “Además, creo que con el victorianismo el psicoanálisis recuperaría el respeto de la comunicad científica y eso siempre es bueno”.

La Conferencia Episcopal no ha tardado en difundir un comunicado mostrándose, como viene siendo habitual, muy dura con el Gobierno: “parece una nueva broma de Zapatero. Es absurdo prepararse a estas alturas para el siglo XIX cuando lo que toca ahora es prepararse para el siglo XX, que está a la vuelta de la esquina”.