
Una de las primeras causas de accidente en ciudad y en carretera es la conducción con niveles de atención muy bajos. Hasta ahora no se disponía de criterios fiables para cazar a los infractores, por lo que estas conductas temerarias no podían ser detectadas. Fructuoso Seisdedos, catedrático de Psiquiatría Forense de la Universidad de Granada, ha publicado una larga lista de signos que identifican a aquellos conductores cuyos pensamientos no se centran en la conducción. Los agentes de tráfico ya están siendo instruidos.
El doctor Seisdedos ha manifestado que “conducir con los dedos en las fosas nasales o mordiéndose las uñas es muestra inequívoca de no estar por la labor, además del riesgo que supone prescindir de una extremidad durante la conducción. Otro ejemplo: la típica palmada en la frente es signo de que se acaba de recordar una cosa y, evidentemente, esto sólo puede suceder si se está divagando”.

Esta imagen dejará de verse pronto en las carreteras.
Las primeras reacciones se han producido en cooperativas de taxistas: “pasará como con la alcoholemia, los pervertidos que gozan del masaje nasal combinado con la sensación de velocidad dejarán su coche en casa y empezarán a usar el transporte público. Nos tocará, como siempre, cargar con el muerto. Ahora, además de venir borrachos, se hurgarán las narices en el taxi”. Reacción comprensible conociendo la tradicional preocupación por la higiene y el esmero en el cuidado del interior del vehículo que caracteriza a los profesionales del taxi.
Todos los agentes de tráfico serán progresivamente formados por un equipo de psiquiatras que comandará el doctor Seisdedos. El Mundo Today acompañó ayer a una de las patrullas del programa piloto que se inició la semana pasada. En sólo tres horas se dio el alto a quince conductores, diez de los cuales dieron positivo en el “test de concentración”. Si las preguntas capciosas no hacían confesar al infractor, los agentes procedían sistemáticamente a realizar un “test de Rorscharch” para descubrir qué preocupaba y obsesionaba a los conductores. “Si da positivo”, comentó el agente Padilla, “le multamos y hablamos con él un rato hasta que vemos que su situación ha mejorado y que tiene la mente despejada y apta para la conducción. Si comprobamos que la culpa la tiene uno de los pasajeros, que saca continuamente temas de conversación, le invitamos a abandonar el vehículo”.

Uno de los controles de atención.
Si claro ya no saben que hacer para jodernos y sacarnos el dinero.
Igual que los radares dicen que es por nuestra seguridad, juas , y digo yo, si es por nuestra seguridad, no sería más coherente limitar los velocímetros de los coches a 120 ya de fábrica?
jeje …. jejejeje.
Que yo sepa no se puede circular a más de 120 en ningún sitio.
Esto se parece al mundo de Orwell