“El descubrimiento es sólo el principio del estudio. Ahora, intentaremos averiguar qué ventajas adaptativas les proporciona a las sepias esta capacidad de captar la ironía en un ambiente en el que, por lo que sabemos de momento, no abundan las relaciones sociales” explica el doctor Rassel, responsable del experimento. Tras conocerse la noticia, el precio de la sepia en la mayoría de pescaderías ha aumentado sensiblemente. Dolores Parmalat, portavoz en España de la asociación protectora de los animales PETA, asegura que “siendo la ironía una clara muestra de inteligencia, habría que plantear seriamente la prohibición de pescar y comerse a estos animales. Está visto que captan mejor que algunos madrileños el humor complejo y refinado. Actuemos, pues, en consecuencia”.