Grenadier antes del encuentro.
El Barça se vio las caras ayer en el Camp Nou con Jacques Grenadier, natural de Lyon y tetrapléjico que en más de una ocasión había puesto en duda la valía del equipo catalán. “No necesitaría ni media hora para demostrarles que el fútbol no es lo suyo. Les ganaría sentadito en mi silla de ruedas” aseguró hace unas semanas en un programa deportivo de Radio France. En unos días, un representante del Barcelona contactó con Grenadier y acordó un partido de once contra uno en el que acabó imponiéndose el club blaugrana por 5 goles a 2. Aunque sobradamente motivado, el francés no pudo hacer frente a la furia del equipo contrario, que llegó a volcar su silla a empujones, dejándolo totalmente fuera de juego. Eto’o, además, lo cogió en brazos y lo arrojó al público en el minuto 32 de la primera parte. 

“No hay decencia, en un partido normal y corriente esas patadas y esos empujones no se hubieran permitido. Mi marido está hundido”, ha declarado la esposa de Jacques Grenadier. “Si se trata de ser puristas, tampoco está permitido jugar en silla de ruedas, y además en repetidas ocasiones él ha agarrado el balón con las manos y los dientes sin que el árbitro dijera nada” ha replicado el entrenador del Barça, Pep Guardiola, añadiendo que “hemos hecho un gran partido y hemos restaurado el honor del club, impartiendo una lección de humildad”. Sin embargo, lejos de acallar las críticas, el equipo blaugrana ha conseguido que la asociación francesa de discapacitados “Orgueill Métalique” se haya levantado en pie de guerra, amenazando con arrojar sillas de ruedas al campo en el próximo encuentro que dispute el Barça en la Liga de Campeones. “Pues muy bien, se las devolveremos a cabezazos”, ha dicho Andrés Iniesta.