
Uno de los diseños de José Castro, echado a perder.
La 49ª edición de la pasarela Cibeles Madrid Fashion Week arrancó ayer mostrando las colecciones de los jóvenes diseñadores en el recinto ferial de IFEMA. Pero sólo un par de ellos tuvo la oportunidad de enseñar sus creaciones puesto que a media mañana, infiltrados como periodistas en el backstage de la pasarela, los miembros del denominado “Comando Polilla” destrozaron a dentelladas la práctica totalidad de los vestidos que debÃan mostrarse al público.

Algunas modelos han tenido que comer para digerir el disgusto.
“Ha sido una tragedia, una grave afrenta para la moda española y algo injustificable por muchas razones que tengan para protestar” ha declarado Leonor Pérez Pita, directora del evento. Dichas razones han sido expuestas en un comunicado por parte del propio comando, integrado por al menos diez trabajadores de la empresa textil catalana DBApparel, que ha tenido que despedir a 132 empleados por la crisis. “La moda no es nada sin los peones que trabajamos para que los llamados ‘creativos’ asistan a las fiestas y se metan cocaÃna entre risas y champán. A partir de ahora, cada empleado despedido en la industria textil se reflejará en el agujero de uno de sus vestiditos”.
Con trajes discretos de color marrón, sigilosos y muy bien organizados, los integrantes del comando han engullido literalmente trozos enteros de tela arrancada con los dientes de los modelos que José Castro, MarÃa Escoté o Marta Montoto, entre otros diseñadores, tenÃan ya dispuestos para sus desfiles. “Nuestra mayor ambición es tragarnos la colección entera de Ãgatha Ruiz de la Prada, porque creemos que lo suyo está hecho para cagarlo después en una diarrea de corazones de tela” añade el comunicado. DifÃcilmente podrán cumplir esta última amenaza puesto que el recinto ha sido blindado por las autoridades y los accesos serán minuciosamente controlados hasta que acabe la pasarela el dÃa 24. Fuentes policiales sospechan que el lÃder del grupo puede ser el mismo individuo que en marzo del año pasado secuestró al oso de Tous sometiéndole a todo tipo de torturas y vejaciones de las que apenas se ha recuperado.