La Organización Mundial de la Salud (OMS) editará un manual accesible y divertido para que los pacientes entiendan a sus médicos sin que el lenguaje cientÃfico constituya un obstáculo insalvable y fomentando que “la gente de la calle se aproxime a la medicina sin miedos ni complejos”, animando a los facultativos a que “hablen con el fin de ser entendidos”.

El cuaderno incluirá imágenes hilarantes para facilitar la lectura.
Los expertos en bioética se han preocupado desde siempre por las relaciones entre médicos y pacientes. Ya en 1979, Beauchamp y Childress establecieron en su obra “Principios de ética biomédica” la necesidad de que el médico se dirija al paciente en un lenguaje que este pueda entender, sin abusar de tecnicismos y evitando el distanciamento. Como existe un largo trecho entre la teorÃa y la práctica, la Organización Mundial de la Salud ha decidido actuar para que el cumplimiento de este requisito se haga efectivo, concienciando a los médicos y aportándoles recursos para que puedan hablar a sus pacientes de modo que se les entienda. Para ello, está gestando un pequeño cuaderno -titulado en España “Medisina pa que yo la entienda”- cuya publicación está prevista para el próximo mes de marzo. El cuaderno incluye ejemplos en los que se le indica al médico qué lenguaje debe usar en determinados casos. La propia OMS ha difundido un extracto a modo de ejemplo:
“TenÃa usted una especie de zurullo raro en la pulmonada que al tocarlo hacÃa flucu flucu. Le hemos metido un palo largo que rasca y hemos ido haciendo flas flas hasta dejar un bujero rosaâ€.
“Su sangre es espesilla y roja, pero sin llegar a granate. Los limocitos no se llevan muy bien con los branquiosaurios. Unos se meten a un lado y los otros al otro. O sea, que no se relacionan. Los glaucocélidos van totalmente a su bola. El hierro vive y deja vivirâ€.
“Hemos abierto el barrigón asà a saco y huele que alimenta. Estaba todo tan negro que no se veÃa ni pijo, pero hemos ido escarbando asà zas zas hasta que hemos encontrado un pellejo raro, muy largo, en lo de dentro. Nos daba mal rollito y lo hemos quitado. No es que no quepa, porque espacio hay de sobra, pero no es plan de ir dejando cosas por ahà que no se sabe lo que son. Después se arrejunta todo y no hay quien se aclareâ€.
“Tiene usted mucho lÃquido en la huevada. O lo vaciamos con algo o sus güevines parecerán lámparas de diseño. Le han salido boquerones en la mandanga de no lavarse, y tiene almorroides en el ojete, o sea que siéntese de manera que el culo mire siempre al techoâ€.
“Usted está rallado. Se agobia cosa mala hasta que se siente chungo y se le va la pinza. Lo mejor es que se tome pastillacas de esas Valium, lo justo para no empanarse. Pero no se pase con la dosis, no lo flipeâ€.
Tras leer estos textos, algunos expertos han advertido de lo fina que es la frontera que separa la divulgación de la desinformación y la inexactitud. “El equilibrio es difÃcil y obviamente no estamos hablando de un artÃculo de rigor cientÃfico”, afirma Robert Lever, uno de los autores del cuaderno. “Se trata de combatir el elitismo desde el humor, sin confundir la autoridad del médico con una relación de poder”.
jajajaja
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